Salmos 81
Santa Biblia Martín Nieto ›1Al maestro de coro. Según "la de Gat". De Asaf
2Aclamad al Señor, nuestra fortaleza, dad gritos de alegría ante el Dios de Jacob;
3entonad un cántico, tocad el tamboril, la dulce cítara junto con la lira;
4tocad la trompeta en el mes nuevo, en la luna llena, el día de nuestra fiesta.
5Ésta es una ley para Israel, un precepto del Dios de Jacob;
6una norma que él impuso a José cuando salió contra el país de Egipto. Oigo una lengua que no entiendo:
7"Yo liberé sus hombros de la carga, sus manos se libraron de la espuerta.
8Gritaste en la opresión y te salvé, te respondí oculto entre los truenos, en las aguas de Meribá te puse a prueba".
9Escucha, pueblo mío, mi advertencia; Israel, si quisieras escucharme,
10no habría en tu casa un dios extraño, no adorarías a ningún dios extranjero.
11Yo, el Señor, soy tu Dios, que te saqué de Egipto; abre bien tu boca y yo la llenaré.
12Pero mi pueblo no escuchó mi voz, Israel no quiso saber nada de mí,
13y yo los abandoné a su corazón endurecido para que vivieran a su antojo.
14¡Ah!, si mi pueblo me escuchara, si Israel siguiera mis caminos,
15en un instante humillaría a sus enemigos, volvería mi mano contra los opresores;
16los que odian al Señor se arrastrarían ante él, éste sería su destino eterno;
17a él lo sustentaría con la flor del trigo, lo saciaría con la miel de la roca.