Salmos 77
Santa Biblia Martín Nieto ›1Al maestro de coro. Según Yedutún. Salmo de Asaf
2Yo llamo a Dios gritando, yo llamo a Dios, y él me escucha.
3En el día de la angustia acudo al Señor, alzo sin descanso mis manos en la noche y no encuentro consuelo;
4me acuerdo de Dios, y me pongo a llorar; me pongo a meditar, y me siento desfallecer;
5no me dejas ni pegar el ojo, estoy aturdido y no sé qué decir;
6pienso en los días de antaño, recuerdo los años de otros tiempos;
7mi corazón se pasa las noches meditando, mi espíritu reflexiona y se pregunta:
8¿Es que el Señor nos va a estar siempre rechazando?, ¿es que ya nunca nos va a ser propicio?
9¿Se habrá agotado su gracia para siempre?, ¿se acabó su promesa por todas las edades?;
10¿se habrá olvidado Dios de ser clemente?, ¿es que, encolerizado, ha cerrado ya su corazón?
11Y digo: "Ésta es mi pena: que ha cambiado la diestra del altísimo".
12Recuerdo las proezas del Señor, recuerdo tus milagros de otros tiempos,
13medito en todas tus hazañas, reflexiono en tus prodigios.
14Oh Dios, tu camino está en la santidad, ¿qué dios tan grande como nuestro Dios?
15Tú eres el Dios que hace milagros, y has mostrado a los pueblos tu poder;
16con tu brazo rescataste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y José.
17Te vieron las aguas, oh Dios, te vieron las aguas y temblaron, también se estremecieron los abismos;
18las nubes dejaron caer su lluvia, los nublados tronaron y los rayos volaban por uno y otro lado;
19tu trueno estalló en el torbellino, alumbraron al mundo tus relámpagos, la tierra se agitaba y retemblaba;
20tu camino se abrió a través del mar, tu sendero por las aguas inmensas, y no quedó ni rastro de tus huellas;
21guiaste a tu pueblo cual rebaño, por la mano de Moisés y de Aarón.