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Salmos 22

Santa Biblia Martín Nieto

1Al maestro de coro. Según la "cierva de la aurora". Salmo de David

2Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? A pesar de mis gritos, no acudes a salvarme;

3Dios mío, de día te llamo y tú no me respondes, de noche, y tú no me haces caso;

4pero tú eres el santo, te sientas en tu trono, oh gloria de Israel.

5En ti esperaron nuestros padres, esperaron en ti y tú los liberaste,

6a ti clamaron y quedaron libres, esperaron en ti y no fueron defraudados.

7Mas yo soy un gusano, que no un hombre, vergüenza de los hombres, escarnio de la plebe;

8todos los que me ven hacen burla de mí, retuercen la boca, menean la cabeza:

9"Confió en el Señor, pues que él lo libre; que lo salve, si de verdad lo quiere".

10Tú me sacaste del vientre de mi madre, me pusiste seguro en su regazo;

11desde antes de nacer a ti me confiaron, desde el vientre de mi madre eres mi Dios.

12No te quedes lejos, que el peligro está encima y nadie me socorre.

13Toros innumerables me acorralan, me acosan los toros de Basán;

14ávidos abren contra mí sus fauces, cual leones que rugen y desgarran.

15Siento que me disuelvo como el agua, todos mis huesos se dislocan, mi corazón se ha vuelto como cera, se me deshace dentro de mi pecho;

16mi garganta está seca lo mismo que cascajo, mi lengua se me pega al paladar; me has hundido en el polvo de la muerte.

17Me rodea un montón de perros, una banda de criminales me acomete, taladran mis manos y mis pies,

18puedo contar todos mis huesos. No me pierden de vista, me vigilan;

19se reparten mi ropa y se sortean mi túnica.

20Mas tú, Señor, no te quedes lejos; fuerza mía, ven corriendo en mi auxilio,

21libra mi vida de la espada, no dejes que me desgarren esos perros;

22sálvame de las fauces del león, mi pobre vida de los cuernos del búfalo.

23Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en plena asamblea te alabaré.

24Que lo alaben los fieles del Señor, que lo glorifique la raza de Jacob, que lo adore la raza de Israel;

25porque no rechazó ni despreció al pobre en su miseria, ni se escondió de él; escuchó su grito de socorro.

26Yo alabaré su lealtad en la asamblea, cumpliré mis promesas delante de sus fieles.

27Los pobres comerán hasta saciarse, alabarán al Señor los que lo buscan: "¡Viva su corazón eternamente!".

28El mundo entero recordará al Señor y al Señor volverá; lo adorarán, postrados ante él, todas las familias de los pueblos.

29Pues sólo del Señor es el imperio, él es el Señor de las naciones.

30Los nobles de la tierra le rendirán honores, ante él se inclinarán los moribundos y dejarán de ser.

31Mi descendencia servirá al Señor y hablará de él a la generación futura,

32contará su justicia al pueblo venidero: "Todo fue obra del Señor".

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