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Salmos 18

Santa Biblia Martín Nieto

1Al maestro de coro. Del siervo de Dios, David, que entonó a Dios este cántico después de haber sido liberado de sus enemigos, especialmente de Saúl

2Dijo:

3Yo te amo, Señor, tú eres mi fuerza, mi roca, mi fortaleza, mi libertador, mi Dios, mi roca donde yo me refugio, mi escudo protector, mi salvación, mi asilo.

4¡Alabado sea Dios! Yo le invoco y salgo victorioso de mis enemigos.

5Las olas de la muerte me envolvían, los torrentes del averno me espantaban,

6los lazos del abismo me liaban, se tendían ante mí las trampas de la muerte.

7Clamé al Señor en mi angustia, alcé mi grito hacia mi Dios, y él escuchó mi voz desde su templo, mi grito llegó hasta sus oídos.

8Entonces se estremeció, tembló la tierra, las bases de los montes vacilaron, retemblaron al estallido de su ira;

9una humareda subía de sus narices y de su boca un fuego destructor, de él salían carbones encendidos.

10Inclinó los cielos y bajó; una densa nube debajo de sus pies;

11montó sobre un querubín, emprendió el vuelo, sobre las alas del viento planeaba;

12puso a su alrededor la oscuridad por tienda, agua tenebrosa y espesos nubarrones;

13al resplandor de su presencia, las nubes se convirtieron en rayos y carbones encendidos;

14el Señor tronó desde los cielos, el altísimo hizo sonar su voz;

15lanzó sus flechas y los dispersó, fulminó sus rayos y los ahuyentó.

16Apareció el fondo de los mares, los cimientos de la tierra quedaron al desnudo, al fragor, Señor, de tu amenaza, al resollar del viento en tus narices.

17Desde arriba alargó la mano y me agarró, me sacó de las aguas caudalosas;

18me libró de un adversario poderoso, de enemigos más potentes que yo.

19En el día de mi desgracia me asaltaron, pero el Señor se hizo mi apoyo;

20me agarró, me puso a salvo, me libró porque me ama.

21El Señor me retribuye según mi justicia, me paga según la inocencia de mis manos;

22porque he seguido los caminos del Señor y no he sido nunca infiel a Dios;

23todas sus leyes han estado ante mí y no aparté de mí sus mandamientos,

24fui para con él irreprochable y estoy lejos de la injusticia.

25El Señor me retribuye según mi justicia, según la limpieza que ha visto en mis manos.

26Con el fiel tú eres fiel, con el hombre intachable, tú sin tacha;

27con el sincero eres sincero, con el astuto procedes con astucia.

28Tú salvas al pueblo humilde y humillas los ojos altaneros.

29Tú, Señor, eres mi lámpara; Dios mío, ilumina mis tinieblas.

30Confiado en ti corro a la lucha y con mi Dios asalto las murallas.

31Oh Dios, su camino es perfecto, la palabra del Señor se cumple siempre, él es el escudo de los que se refugian en él.

32¿Quién es Dios fuera del Señor? ¿Quién es roca fuera de nuestro Dios?

33El Dios que me ciñe de poder y hace seguro mi camino,

34que asemeja mis pies a los del ciervo y me mantiene firme en las alturas,

35adiestra mis manos para la lucha y mis brazos para tensar arcos de bronce.

36Tú me das el escudo victorioso, tu diestra me sostiene, tus cuidados me hacen prosperar.

37Tú ensanchas el camino ante mis pasos y mis pies no vacilan;

38perseguí a mis enemigos, les di alcance, no me volví hasta acabar con ellos;

39los derroté y no podían rehacerse, sucumbían debajo de mis pies.

40Me ceñiste de fortaleza en la batalla, aplastaste bajo mí a mis agresores;

41me hiciste ver la espalda de mis enemigos y exterminé a los que me odiaban.

42Gritaron, pero no hubo salvador; clamaron al Señor, pero no hubo respuesta.

43Los deshice como polvo al viento, los aplasté como el barro del camino.

44Me hiciste escapar de las sediciones de los pueblos, me pusiste a la cabeza de naciones, un pueblo que yo no conocía, ahora me sirve.

45Son todo oídos, me obedecen, los hijos de extranjeros forman mi corte;

46los hijos de extranjeros palidecen y abandonan temblando sus refugios.

47¡Viva el Señor, bendita sea mi roca! ¡Alabado sea Dios, el Dios de mi victoria!

48El Dios que me concede la venganza y sojuzga los pueblos a mis pies.

49Tú me libras de furiosos enemigos, me haces triunfar sobre mis agresores, me salvas del violento.

50Por eso, Señor, te alabaré entre las naciones, cantaré en honor de tu nombre;

51Él da grandes victorias a su rey y otorga su favor a su mesías, a David y a su descendencia para siempre.

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