Salmos 115
Santa Biblia Martín Nieto ›1No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria, por tu amor y tu fidelidad.
2¿Por qué han de decir las gentes: "En dónde está su Dios"?
3Nuestro Dios está en los cielos, él hace todo lo que quiere.
4Sus ídolos son de oro y plata, hechura de la mano del hombre;
5tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven,
6tienen orejas y no oyen, tienen nariz, pero no huelen,
7tienen manos y no tocan, tienen pies y no andan, no sale una voz de su garganta.
8Los que los fabrican serán igual que ellos, y todos los que en ellos se confían.
9La casa de Israel confía en el Señor, él es su auxilio y su escudo.
10La casa de Aarón confía en el Señor, él es su auxilio y su escudo.
11Los fieles del Señor confían en el Señor, él es su auxilio y su escudo.
12El Señor se acuerda de nosotros y nos bendecirá, bendecirá a la casa de Israel, bendecirá a la casa de Aarón,
13bendecirá a los fieles del Señor, chicos y grandes.
14Que el Señor os haga prosperar a vosotros y a vuestros hijos;
15que os bendiga el Señor creador del cielo y de la tierra.
16El cielo es el cielo del Señor, y la tierra se la ha dado a los hombres.
17No son los muertos los que alaban al Señor, ni ninguno de los que bajan al silencio;
18somos nosotros los que bendecimos al Señor ahora y por siempre. ¡Aleluya!