Salmos 107
Santa Biblia Martín Nieto ›1Dad gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor.
2Que lo digan los que el Señor ha liberado, los que él ha rescatado de la mano de los opresores,
3los que ha reunido de todos los países del norte y del sur, del este y del oeste.
4Andaban errantes por el desierto solitario sin encontrar camino de ciudad habitada;
5hambrientos y sedientos, su vida se agotaba.
6En su angustia gritaron al Señor, y él los libró de sus apuros.
7Los puso en el camino justo y llegaron a ciudad habitada.
8Den gracias al Señor por su amor, por sus milagros en favor de los humanos.
9Porque él apagó la sed de los sedientos y colmó de comida a los hambrientos.
10Habitaban en tinieblas y en la sombra mortal, prisioneros de miseria y de cadenas,
11por haberse rebelado contra las órdenes de Dios y haber despreciado los designios del altísimo.
12Él los sometió a trabajos durísimos, caían agotados y nadie les echaba una mano.
13En su angustia gritaron al Señor, y él los libró de sus apuros,
14los sacó de las tinieblas y la sombra mortal y rompió sus cadenas.
15Den gracias al Señor por su amor, por sus milagros en favor de los humanos.
16Él hizo pedazos las puertas de bronce, hizo saltar los barrotes de hierro.
17Andaban como locos en sus desvaríos, abrumados bajo el peso de sus culpas;
18tenían asco de cualquier comida y estaban a las puertas de la muerte.
19En su angustia gritaron al Señor, y él los sacó de sus apuros.
20Envió su palabra y los curó, los libró del sepulcro.
21Den gracias al Señor por su amor, por sus milagros en favor de los humanos;
22ofrezcan sacrificios de alabanza y pregonen sus obras con cantos de alegría.
23Los que a la mar se hicieron con sus naves, buscando su negocio en las aguas inmensas,
24vieron las obras del Señor y sus milagros en el alta mar.
25A su palabra se desató una tempestad que levantó unas grandes olas:
26subían a los cielos, bajaban al abismo, se vinieron abajo ante el peligro;
27daban vueltas y se tambaleaban como los borrachos, y de nada les servía toda su pericia.
28En su angustia gritaron al Señor, y él los libró de sus apuros.
29Redujo la tempestad a suave brisa y las olas se calmaron.
30Se llenaron de alegría al verlas ya calmadas, y él los llevó al puerto deseado.
31Den gracias al Señor por su amor, por sus milagros en favor de los humanos.
32Que lo aclamen en la asamblea del pueblo y lo alaben en la reunión de los ancianos.
33Él convierte los ríos en desierto, las fuentes de agua en tierra seca;
34un terreno fértil en salinas, por la maldad de sus habitantes.
35Él convierte los desiertos en lagunas y la tierra seca en manantiales.
36Allí establece él a los hambrientos que construyen su ciudad habitable.
37Siembran campos, plantan viñedos y recogen sus frutos abundantes.
38Dios los bendice, ellos prosperan, y hace que se multipliquen sus ganados.
39Cuando vienen a menos y decaen a causa de la opresión, el infortunio o la desgracia,
40Dios vierte su desprecio sobre los opresores y los hace vagar por el desierto sin camino;
41saca de la miseria al indigente y multiplica como rebaños su familia.
42Los justos lo ven y se llenan de alegría y todas las injusticias enmudecen.
43El hombre inteligente tiene en cuenta todas estas cosas y sabe apreciar el amor del Señor.