Sabiduría 12
Santa Biblia Martín Nieto ›1Porque tu espíritu incorruptible está en todas las cosas.
2Por eso corriges poco a poco a los que pecan y los amonestas recordándoles su pecado para que se aparten de la maldad y crean en ti, Señor.
3A los antiguos moradores de tu santa tierra,
4que odiabas por sus hechos abominables, sus prácticas de magia y ritos sacrílegos,
5matanzas crueles de niños, banquetes canibalescos de carne y sangre humana, iniciados en sangrientas orgías,
6a esos padres, asesinos de seres indefensos, quisiste exterminarlos por mano de nuestros padres,
7para que recibiera una digna colonia de hijos de Dios esta tierra para ti más querida que todas.
8Pero con éstos, hombres al fin, fuiste indulgente y les enviaste avispas como precursoras de tu ejército, para que los exterminasen poco a poco.
9Tú hubieras podido en batalla campal entregar a los malvados en manos de los justos, o aniquilarlos de golpe con bestias feroces o con una severa palabra.
10Pero castigándolos poco a poco les dabas lugar a arrepentirse, aunque no ignorabas que su raza era perversa y su maldad congénita; que jamás su pensamiento mudaría.
11Era una raza maldita desde su origen, y no por temor a nadie dejabas sin castigo sus pecados.
12Porque, ¿quién osará decirte: "Qué has hecho?"; ¿quién se opondrá a tu sentencia, quién presentará querella ante ti por las gentes destruidas que tú mismo habías creado, o quién comparecerá ante ti como defensor de hombres injustos?
13Pues no hay Dios fuera de ti que de todo cuide, al que tengas que probar que tú no has juzgado injustamente.
14Ni rey o tirano que pueda desafiarte defendiendo a los que tú castigas.
15Tú eres justo y gobiernas el universo con justicia, y consideras incompatible con tu poder condenar a un hombre que no merezca ser castigado.
16Porque tu fuerza es el principio de tu justicia, y el ser tú Señor de todo te hace ser indulgente con todo.
17Sólo cuando se duda de la plenitud de tu poder despliegas tu fuerza y confundes la osadía de los que dudan de ella.
18Pero tú, aun siendo el más fuerte, juzgas con benignidad y nos gobiernas con mucho miramiento, porque tienes a mano el poder cuando quieres.
19Enseñaste a tu pueblo con este modelo de obrar que el justo debe ser humano, y diste buenas esperanzas a tus hijos de que, después del pecado, das lugar al arrepentimiento.
20Porque si a los enemigos de tus hijos y reos de muerte castigaste con tanto miramiento e indulgencia, dándoles tiempo y ocasión para que se apartasen de la maldad,
21¡con cuánta mayor consideración castigaría a tus hijos, pues con juramentos y pactos prometiste a sus padres grandes bienes!
22Así, para educarnos a nosotros, castigas con moderación a nuestros enemigos para que, al juzgar a los demás, nos acordemos de tu bondad y, al ser juzgados, esperemos misericordia.
23Por eso a los que en su locura llevaban una vida de injusticias, los atormentaste con sus propios horrores.
24Y hasta se extraviaron largamente por las sendas del error, tomando por dioses a los más viles y groseros animales, engañados como niños sin uso de razón.
25Por esto, como a niños sin juicio, les enviaste un castigo de risa.
26Mas los que no escarmentaron con tales castigos irrisorios habrían de experimentar un castigo digno de Dios.
27Porque al tener que sufrir y al verse castigados por aquellos mismos seres que tenían por dioses, llegaron a reconocer por Dios verdadero al que antes no querían conocer; por esto cayó sobre ellos la suprema condenación.