Mateo 26
Santa Biblia Martín Nieto ›1Cuando Jesús terminó todos estos razonamientos, dijo a sus discípulos:
2"Sabéis que dentro de dos días es la pascua, y el hijo del hombre será entregado para que lo crucifiquen".
3Entonces se reunieron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo en el palacio del sumo sacerdote, llamado Caifás,
4y acordaron prender con engaño a Jesús y quitarle del medio.
5Pero decían: "Durante la fiesta no, para que el pueblo no se alborote".
6Estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso,
7se acercó a él una mujer con un vaso de alabastro de un perfume muy caro, y lo derramó sobre su cabeza mientras estaba puesto a la mesa.
8Al ver esto los discípulos, se indignaron y dijeron: "¿A qué viene este derroche?
9Se pudo vender a gran precio y dárselo a los pobres".
10Jesús se dio cuenta, y les dijo: "¿Por qué molestáis a esa mujer? Ha hecho una buena obra conmigo.
11Pues siempre tendréis pobres con vosotros, pero a mí no me tendréis siempre.
12Al derramar este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho para mi sepultura.
13Os aseguro que donde se predique este evangelio, en todo el mundo, se hablará también de lo que ésta ha hecho para recuerdo suyo".
14Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los sumos sacerdotes
15y les dijo: "¿Qué me queréis dar, y yo os lo entrego?". Ellos le ofrecieron treinta monedas de plata.
16Desde ese momento buscaba oportunidad para entregarlo.
17El primer día de la fiesta de los panes sin levadura se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: "¿Dónde quieres que te preparemos la cena de la pascua?".
18Él dijo: "Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: El maestro dice: Mi hora está cerca; quiero celebrar en tu casa la cena de la pascua con mis discípulos".
19Ellos hicieron lo que Jesús les ordenó, y prepararon la cena de la pascua.
20Al atardecer, se puso a la mesa con los doce.
21Y, mientras comían, les dijo: "Os aseguro que uno de vosotros me entregará".
22Muy entristecidos, comenzaron a decirle uno por uno: "¿Soy yo, Señor?".
23Él respondió: "El que mete la mano conmigo en el plato, ése me entregará.
24El hijo del hombre se va, según está escrito de él; pero ¡ay de aquel por quien el hijo del hombre es entregado! ¡Mejor le fuera no haber nacido!".
25Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: "¿Soy yo acaso, maestro?". Jesús le respondió: "Tú lo has dicho".
26Durante la cena Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomad y comed. Esto es mi cuerpo".
27Después tomó un cáliz, dio gracias y se lo dio, diciendo: "Bebed todos de él,
28porque ésta es mi sangre, la sangre de la nueva alianza, que será derramada por todos para remisión de los pecados.
29Os digo que ya no beberé más de este fruto de la vid hasta el día en que beba con vosotros un vino nuevo en el reino de mi Padre".
30Después de haber cantado los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos.
31Jesús les dijo: "Yo seré para vosotros esta noche ocasión de caída, pues así lo dice la Escritura: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño.
32Pero después resucitaré e iré delante de vosotros a Galilea".
33Pedro le dijo: "Aunque fueras para todos ocasión de caída, para mí no".
34Jesús le dijo: "Te aseguro que esta misma noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces".
35Pedro le dijo: "Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré". Y lo mismo dijeron todos los demás.
36Jesús fue con ellos a un huerto llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos: "Quedaos aquí mientras voy más allá a orar".
37Se llevó consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo; y comenzó a sentir tristeza y angustia.
38Y les dijo: "Me muero de tristeza. Quedaos aquí y velad conmigo".
39Avanzó unos pasos más, cayó de bruces y se puso a orar así: "Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú".
40Volvió a los discípulos, los encontró dormidos y dijo a Pedro: "¿Conque no habéis podido velar una hora conmigo?
41Velad y orad para que no caigáis en tentación. El espíritu está dispuesto, pero la carne es débil".
42De nuevo, por segunda vez, se fue a orar, diciendo: "Padre mío, si no es posible que este cáliz pase sin que yo lo beba, hágase tu voluntad".
43Volvió y los encontró dormidos, vencidos por el sueño.
44Los dejó y volvió a orar de nuevo, por tercera vez, repitiendo las mismas palabras.
45Después fue a los discípulos y les dijo: "¡Dormid ahora y descansad! Ya llega la hora, y el hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores.
46Levantaos, vamos. El que me entrega llega ya".
47Aún estaba hablando, cuando llegó Judas, uno de los doce, y con él un gran tropel de gente con espadas y palos, enviados por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo.
48El traidor les había dado esta señal: "Al que yo bese, ése es; prendedle".
49Se acercó a Jesús y le saludó: "¡Hola, maestro!", y lo besó.
50Jesús le dijo: "Amigo, ¡a lo que vienes!". Entonces se acercaron a Jesús, le echaron mano y lo prendieron.
51Uno de los que estaban con Jesús sacó la espada, dio un golpe al criado del sumo sacerdote y le cortó una oreja.
52Jesús le dijo: "Vuelve la espada a su sitio, que todos los que manejan espada a espada morirán.
53¿O crees que no puedo pedir ayuda a mi Padre, que me mandaría ahora mismo más de doce legiones de ángeles?
54Pero ¿cómo se cumplirían entonces las Escrituras, según las cuales tiene que suceder así?".
55Jesús dijo a aquel tropel de gente: "¡Habéis venido a prenderme como a un ladrón, con espadas y palos! Todos los días enseñaba sentado en el templo y no me prendisteis.
56Pero todo esto sucede para que se cumpla lo que escribieron los profetas". Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.
57Los que prendieron a Jesús lo llevaron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde los maestros de la ley y los ancianos estaban reunidos.
58Pedro lo había seguido de lejos hasta el palacio del sumo sacerdote; entró y se sentó con los criados para ver el fin.
59Los sumos sacerdotes y el tribunal supremo en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarle a muerte.
60Pero no lo encontraron, aunque se presentaron muchos testigos falsos.
61Al fin llegaron dos que dijeron: "Éste dijo: Puedo derribar el templo de Dios y en tres días reedificarlo".
62El sumo sacerdote se levantó y le dijo: "¿No respondes nada a lo que éstos atestiguan contra ti?".
63Pero Jesús permaneció callado. El sumo sacerdote le dijo: "¡Te conjuro por Dios vivo que nos digas si tú eres el mesías, el hijo de Dios!".
64Jesús contestó: "Tú lo has dicho. Y os declaro que desde ahora veréis al hijo del hombre sentado a la diestra del Padre y venir sobre las nubes del cielo".
65Entonces el sumo sacerdote se rasgó las vestiduras y dijo: "¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Habéis oído la blasfemia.
66¿Qué os parece?". Ellos respondieron: "¡Que es reo de muerte!".
67Lo escupieron en la cara y le dieron bofetadas y puñetazos,
68mientras le decían: "Adivina, mesías, quién te dio".
69Pedro estaba fuera sentado en el atrio. Se le acercó una criada y le dijo: "Tú también estabas con Jesús, el galileo".
70Pero él lo negó delante de todos, diciendo: "No sé lo que dices".
71Al salir hacia el portal, lo vio otra criada, y dijo a los que estaban allí: "Éste estaba con Jesús el Nazareno".
72Y él de nuevo lo negó con juramento: "No conozco a ese hombre".
73Al poco tiempo se acercaron a Pedro los que estaban allí y le dijeron: "Seguro que tú también eres de ellos, pues tu misma habla te descubre".
74Entonces él comenzó a jurar y perjurar: "No conozco a ese hombre". Y en aquel instante cantó el gallo.
75Entonces Pedro recordó que Jesús le había dicho: "Antes de que cante el gallo me negarás tres veces". Y saliendo fuera, se echó a llorar amargamente.