Mateo 20
Santa Biblia Martín Nieto ›1"El reino de Dios es como un amo que salió muy de mañana a contratar obreros para su viña.
2Convino con los obreros en un denario al día, y los envió a su viña.
3Fue también a las nueve de la mañana, vio a otros que estaban parados en la plaza
4y les dijo: Id también vosotros a la viña, yo os daré lo que sea justo.
5Y fueron. De nuevo fue hacia el mediodía, y otra vez a las tres de la tarde, e hizo lo mismo.
6Volvió por fin hacia las cinco de la tarde, encontró a otros que estaban parados y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día sin hacer nada?
7Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. Él les dijo: Id también vosotros a la viña.
8Al caer la tarde dijo el dueño de la viña a su administrador: Llama a los obreros y págales el jornal, empezando por los últimos hasta los primeros.
9Vinieron los de las cinco de la tarde y recibieron un denario cada uno.
10Al llegar los primeros, pensaron que cobrarían más, pero también ellos recibieron un denario cada uno.
11Y, al tomarlo, murmuraban contra el amo
12diciendo: Esos últimos han trabajado una sola hora y los has igualado a nosotros, que hemos soportado el peso del día y el calor.
13Él respondió a uno de ellos: Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No convinimos en un denario?
14Toma lo tuyo y vete. Pero yo quiero dar a este último lo mismo que a ti.
15¿No puedo hacer lo que quiera con lo mío? ¿O ves con malos ojos el que yo sea bueno?
16Así pues, los últimos serán los primeros, y los primeros los últimos".
17Cuando Jesús iba camino de Jerusalén, llevó aparte a los doce discípulos y les dijo:
18"Mirad, vamos a Jerusalén, y el hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los maestros de la ley; lo condenarán a muerte,
19lo entregarán a los paganos, se burlarán de él, lo azotarán y lo crucificarán, pero al tercer día resucitará".
20Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con ellos y se puso de rodillas para pedirle algo.
21Él dijo: "¿Qué quieres?". Ella dijo: "Di que estos dos hijos míos se sienten uno a tu derecha y otro a tu izquierda en tu reino".
22Jesús respondió: "No sabéis lo que pedís. ¿Podréis beber el cáliz que yo he de beber?". Contestaron: "Podemos".
23Jesús les dijo: "Beberéis, ciertamente, mi cáliz; pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa mía el concederlo; es para quienes ha sido reservado por mi Padre".
24Los otros diez, al oír esto, se indignaron contra los dos hermanos.
25Jesús los llamó y les dijo: "Sabéis que los jefes de las naciones las tiranizan y que los grandes las oprimen con su poderío.
26Entre vosotros no debe ser así, sino que si alguno de vosotros quiere ser grande, que sea vuestro servidor;
27y el que de vosotros quiera ser el primero, que sea el servidor de todos;
28de la misma manera que el hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida por la liberación de todos".
29Al salir de Jericó, los siguió mucha gente.
30Dos ciegos, sentados junto al camino, oyeron que pasaba Jesús, y gritaron: "¡Señor, hijo de David, ten compasión de nosotros!".
31La gente los reprendió para que se callasen, pero ellos gritaban con más fuerza: "¡Señor, hijo de David, ten compasión de nosotros!".
32Jesús se detuvo, los llamó y les dijo: "¿Qué queréis que os haga?".
33Le dijeron: "¡Señor, que se abran nuestros ojos!".
34Jesús se compadeció, tocó sus ojos, y al punto recobraron la vista y se fueron tras él.