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Mateo 14

Santa Biblia Martín Nieto

1Por entonces la fama de Jesús llegó a oídos del virrey Herodes,

2el cual dijo a sus cortesanos: "Ése es Juan Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso tiene poder de obrar milagros".

3Y es que Herodes había detenido a Juan, lo había encadenado y lo había metido en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo;

4pues Juan le decía: "No te es permitido tenerla".

5Quiso matarlo; pero tuvo miedo del pueblo, que lo tenía por profeta.

6Al llegar el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías bailó en presencia de todos, y tanto agradó a Herodes,

7que juró darle lo que pidiera.

8Ella, instigada por su madre, le dijo: "Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista".

9El rey se entristeció, pero por el juramento y por los invitados ordenó que se la dieran,

10y envió a cortar la cabeza de Juan en la cárcel.

11Trajeron la cabeza en una bandeja y se la entregaron a la muchacha, la cual se la llevó a su madre.

12Sus discípulos fueron, recogieron el cadáver y lo sepultaron. Fueron después a decírselo a Jesús.

13Al saber esto, Jesús se fue de allí en una barca a un lugar tranquilo y solitario; la gente, al enterarse, lo siguió a pie desde las ciudades.

14Al desembarcar y ver a tanta gente, se compadeció de ella y curó a sus enfermos.

15Al caer el día, se le acercaron sus discípulos y le dijeron: "Estamos en un descampado y ya es muy tarde; despide a la gente para que vayan a las aldeas a comprarse algo de comer".

16Jesús les dijo: "No hace falta que se vayan. Dadles vosotros de comer".

17Ellos le dijeron: "Sólo tenemos aquí cinco panes y dos peces".

18Él dijo: "Traédmelos" .

19Mandó que la gente se echase sobre la hierba, tomó los cinco panes y los dos peces, alzó los ojos al cielo y los bendijo; partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los distribuyeran a la gente.

20Todos comieron y se hartaron; y se recogieron doce canastos llenos de las sobras.

21Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

22Después obligó a los discípulos a que se embarcaran y se le adelantaran rumbo a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.

23Y una vez que la despidió, subió al monte, a solas, para orar; al caer la tarde, estaba solo allí.

24Mientras, la barca se hallaba ya en medio del lago, batida por las olas, porque el viento era contrario.

25Hacia las tres de la madrugada se dirigió a ellos andando sobre el lago.

26Los discípulos, al verlo caminar sobre el lago, se asustaron y decían: "¡Es un fantasma!", y se pusieron a gritar llenos de miedo.

27Jesús les dijo: "Tranquilizaos. Soy yo, no tengáis miedo".

28Pedro le respondió: "Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre las aguas".

29Él dijo: "Ven". Pedro saltó de la barca y fue hacia Jesús andando sobre las aguas.

30Pero, al ver la fuerza del viento, se asustó y, como empezaba a hundirse, gritó: "¡Sálvame, Señor!".

31Jesús le tendió la mano, lo agarró y le dijo: "Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?".

32Cuando subieron a la barca, el viento se calmó.

33Y los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: "Verdaderamente tú eres el hijo de Dios".

34Acabada la travesía, tomaron tierra en Genesaret.

35Las gentes del lugar lo reconocieron y propagaron la noticia por toda la comarca. Le trajeron todos los enfermos

36y le suplicaban que les dejase tan sólo tocar la orla de su manto. Y todos los que lo tocaron se curaron.

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