Lucas 15
Santa Biblia Martín Nieto ›1Los publicanos y los pecadores se acercaban para oírlo.
2Y los fariseos y los maestros de la ley lo criticaban: "Éste acoge a los pecadores y come con ellos".
3Entonces les propuso esta parábola:
4"¿Quién de vosotros, si tiene cien ovejas y se le pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la perdida hasta que la encuentra?
5Cuando la encuentra, se la echa sobre sus hombros lleno de alegría,
6y, al llegar a casa, llama a los amigos y vecinos y les dice: ¡Alegraos conmigo, porque he encontrado mi oveja perdida!
7Pues bien, os digo que habrá más alegría en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse".
8"O ¿qué mujer que tenga diez monedas, si pierde una, no enciende una luz y barre la casa y la busca cuidadosamente hasta encontrarla?
9Y cuando la encuentra, llama a sus amigas y vecinas y les dice: Alegraos conmigo, porque he encontrado la moneda que había perdido.
10Os digo que así se alegrarán los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente".
11Y continuó: "Un hombre tenía dos hijos.
12Y el menor dijo a su padre: Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde. Y el padre les repartió la herencia.
13A los pocos días el hijo menor reunió todo lo suyo, se fue a un país lejano y allí gastó toda su fortuna llevando una mala vida.
14Cuando se lo había gastado todo, sobrevino una gran hambre en aquella comarca y comenzó a padecer necesidad.
15Se fue a servir a casa de un hombre del país, que le mandó a sus tierras a guardar cerdos.
16Tenía ganas de llenar su estómago con las algarrobas que comían los cerdos, y nadie se las daba.
17Entonces, reflexionando, dijo: ¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan de sobra, y yo aquí me muero de hambre!
18Volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.
19Ya no soy digno de llamarme hijo tuyo: tenme como a uno de tus jornaleros.
20Se puso en camino y fue a casa de su padre. Cuando aún estaba lejos, su padre lo vio y, conmovido, fue corriendo, se echó al cuello de su hijo y lo cubrió de besos.
21El hijo comenzó a decir: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de llamarme hijo tuyo.
22Pero el padre dijo a sus criados: Sacad inmediatamente el traje mejor y ponédselo; poned un anillo en su mano y sandalias en sus pies.
23Traed el ternero cebado, matadlo y celebremos un banquete,
24porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida, se había perdido y ha sido encontrado. Y se pusieron todos a festejarlo.
25El hijo mayor estaba en el campo y, al volver y acercarse a la casa, oyó la música y los bailes.
26Llamó a uno de los criados y le preguntó qué significaba aquello.
27Y éste le contestó: Que ha vuelto tu hermano, y tu padre ha matado el ternero cebado porque lo ha recobrado sano.
28Él se enfadó y no quiso entrar. Su padre salió y se puso a convencerlo.
29Él contestó a su padre: Hace ya tantos años que te sirvo sin desobedecer jamás tus órdenes, y nunca me has dado ni un cabrito para celebrar una fiesta con mis amigos.
30¡Ahora llega ese hijo tuyo, que se ha gastado toda su fortuna con malas mujeres, y tú le matas el ternero cebado!
31El padre le respondió: ¡Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo!
32En cambio, tu hermano, que estaba muerto, ha vuelto a la vida; estaba perdido y lo hemos encontrado. Convenía celebrar una fiesta y alegrarse".