Juan 5
Santa Biblia Martín Nieto ›1Después de esto, los judíos celebraban una fiesta, y Jesús fue a Jerusalén.
2Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las Ovejas, una piscina llamada en hebreo Bezatá, con cinco soportales.
3En estos soportales había muchos enfermos, ciegos, cojos y paralíticos. Periódicamente bajaba un ángel a la piscina y agitaba el agua y el primero que se mentía, apenas agitada el agua, quedaba curado.
5Había allí un hombre, enfermo hacía treinta y ocho años.
6Jesús lo vio echado y, sabiendo que llevaba mucho tiempo, le dijo: "¿Quieres curarte?".
7El enfermo le respondió: "Señor, no tengo a nadie que, al agitarse el agua, me meta en la piscina; y, en lo que yo voy, otro baja antes que yo".
8Jesús le dijo: "Levántate, toma tu camilla y anda".
9En aquel mismo instante el hombre quedó curado, tomó la camilla y comenzó a andar. Aquel día era sábado.
10Los judíos dijeron al que había sido curado: "Es sábado y no puedes llevar tu camilla".
11Él les dijo: "El mismo que me curó me dijo: Toma tu camilla y anda".
12Le preguntaron: "¿Quién es el hombre que te dijo: Toma tu camilla y anda?".
13Pero él no sabía quién era, porque Jesús había desaparecido entre la mucha gente que allí había.
14Más tarde Jesús lo encontró en el templo y le dijo: "Mira, has sido curado. No peques más, para que no te suceda algo peor".
15Él fue y dijo a los judíos que le había curado Jesús,
16y los judíos perseguían a Jesús porque hacía tales cosas en sábado.
17Jesús les dijo: "Mi padre no deja de trabajar, y yo también trabajo".
18Por eso principalmente los judíos querían matarlo; porque no sólo violaba el sábado, sino que también llamaba a Dios su propio padre, haciéndose igual a Dios.
19Jesús les dijo: "Os aseguro que el hijo no puede hacer nada de por sí que no vea hacerlo al Padre, y lo que éste hace lo hace igualmente el hijo.
20Porque el Padre ama al hijo y le muestra todo cuanto hace; y le mostrará obras mayores que éstas, de tal manera que os quedaréis asombrados.
21Pues como el Padre resucita a los muertos y los hace revivir, así también el hijo da la vida a los que quiere.
22El Padre no juzga a nadie, sino que ha entregado al hijo toda potestad de juzgar,
23para que todos honren al hijo como honran al Padre. El que no honra al hijo no honra al Padre que lo envió.
24Os aseguro que el que escucha mis palabras y cree en el que me ha enviado tiene vida eterna y no será condenado, sino que ha pasado de la muerte a la vida.
25Os aseguro que llega la hora, y en ella estamos, en que los muertos escucharán la voz del hijo de Dios, y los que la escuchen vivirán.
26Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado al hijo que tenga vida en sí mismo.
27Y le ha dado potestad de juzgar, ya que es el hijo del hombre.
28No os maravilléis de esto, pues llegará la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz
29y saldrán; los que hicieron el bien resucitarán para la vida, y los que hicieron el mal resucitarán para la condenación.
30Yo no puedo hacer nada por mí mismo. Yo juzgo como me ordena el Padre, y mi juicio es justo porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
31"Si yo testificara de mí mismo, mi testimonio no sería verdadero.
32Otro es el que testifica de mí, y sé que es verdadero el testimonio que da de mí.
33Vosotros enviasteis una embajada a Juan, y él dio testimonio de la verdad.
34Yo no necesito testimonio de ningún hombre; digo estas cosas para que vosotros os salvéis.
35Juan era la antorcha que arde y luce, y vosotros quisisteis recrearos con su luz por un momento.
36Pero yo tengo un testimonio mayor que el de Juan, pues las obras que el Padre me encargó realizar, las mismas que yo hago, testifican de mí que el Padre me ha enviado.
37El Padre que me envió ha dado también testimonio de mí. No habéis oído jamás su voz, ni habéis visto su rostro,
38ni guardáis su palabra, pues no creéis en el que él ha enviado.
39Estudiáis cuidadosamente las Escrituras, pensando encontrar en ellas la vida eterna; ellas testifican de mí.
40¡Y no queréis venir a mí para tener vida!
41No acepto honores humanos;
42yo sé bien que no amáis a Dios.
43Yo he venido en nombre de mi Padre, y vosotros no me aceptáis; si otro viniera en su propio nombre, a ése lo aceptaríais.
44¿Cómo podéis creer, si sólo buscáis honores los unos de los otros, y no buscáis el honor que viene del Dios único?
45No creáis que yo os acuso ante el Padre; os acusa Moisés, en quien vosotros esperáis.
46Porque si creyeseis en Moisés, creeríais en mí, pues él escribió de mí.
47Pero si no creéis en sus escritos, ¿cómo creeréis en mis palabras?".