Job 34
Santa Biblia Martín Nieto ›1Elihú reanudó su discurso y dijo:
2Vosotros, los sabios, escuchad mis palabras; vosotros, los doctos, prestadme oídos,
3porque el oído discierne las palabras como el paladar saborea los manjares.
4Debemos ponderar bien lo que es justo, examinar entre nosotros lo que es bueno.
5Job ha dicho: "Yo soy justo, pero Dios me ha quitado mi derecho.
6Contra mi derecho estoy sufriendo; mi llaga es mortal, aunque yo no he pecado".
7¿Qué hombre hay como Job, que bebe el sarcasmo como agua,
8que anda en compañía de malvados y camina con hombres criminales?
9¿No ha dicho él: "Nada aprovecha al hombre el buscar el agrado de Dios"?
10Por eso, escuchadme, hombres sensatos. ¡Lejos está de Dios la iniquidad, lejos del todopoderoso la injusticia!
11Pues él paga al hombre con arreglo a sus obras, retribuye a cada cual conforme a su conducta.
12No, Dios no hace nunca el mal, el todopoderoso no retuerce el derecho.
13¿Quién le ha dado el gobierno de la tierra? ¿Quién confió a su cuidado el universo?
14Si él retirara hacia sí su soplo, si retrajera a sí su aliento,
15al instante perecería toda carne y el hombre al polvo volvería.
16Si tienes inteligencia, escucha esto; presta oídos al son de mis palabras.
17¿Puede acaso gobernar el que odia el derecho? ¿Al justo, al poderoso, vas a condenar?
18A aquel que dice al rey: "¡Infame!"; "¡Criminales!" a los príncipes.
19Que no hace acepción de prepotentes ni considera al rico más que al pobre, porque son todos obra de sus manos.
20En un instante mueren en medio de la noche, hiere él a los grandes y desaparecen, y depone al poderoso sin esfuerzo.
21Pues sus ojos vigilan los caminos del hombre, todos sus pasos observa.
22No hay tiniebla ni sombra mortal donde esconderse puedan los que obran la maldad.
23Pues no puso él un plazo al hombre para presentarse a juicio ante Dios.
24Aplasta a los grandes sin previa indagación y pone a otros en su sitio.
25Y puesto que conoce sus acciones, de noche los derriba y son pisoteados.
26Por su crueldad los hiere, en lugar visible los castiga,
27por haberse apartado de su seguimiento, sin querer conocer todos sus caminos,
28hasta hacer llegar a él el lamento del mísero y hacerle oír el grito de los desgraciados.
29Si él sigue inmóvil, ¿quién puede conmoverle? Si retira su rostro, ¿quién puede percibirle? Pero aún sigue vigilando sobre naciones e individuos,
30para que no dominen los criminales, los que al pueblo encadenan.
31Si alguien dice a Dios: "He sido seducido, no volveré a obrar mal;
32si he pecado, instrúyeme; si he cometido injusticias, no volveré a hacerlo";
33¿acaso, a juicio tuyo, tendría él que castigar? Como has rechazado su sentencia, como eres tú el que aprecias, que no yo, ¡di todo lo que sabes!
34Los hombres cuerdos me dirán, así como todo sabio que me escuche:
35"No habla Job con criterio, les falta cordura a sus palabras.
36Job, pues, será probado a fondo por sus respuestas dignas de un malvado;
37pues a su pecado añade rebeldía; contra nosotros bate palmas y multiplica sus palabras contra Dios".