Job 19
Santa Biblia Martín Nieto ›1Job, respondió:
2¿Hasta cuándo atormentaréis el alma mía y con palabras me acribillaréis?
3Ya me habéis insultado por diez veces, me habéis maltratado con descaro.
4Aunque en realidad hubiera yo faltado, sobre mí recaería mi error.
5Si de verdad pensáis triunfar de mí imputándome mi oprobio,
6sabed que es Dios quien me ha oprimido, el que en su red me ha apresado.
7Si grito: ¡Injuria!, no hay respuesta; pido ayuda, pero no hay justicia.
8Él me ha cerrado el camino y no puedo pasar, ha cubierto mis senderos de tinieblas.
9De mi honor me ha despojado, ha quitado la diadema de mi frente.
10Por todas partes me ha minado, y me desplomo, ha arrancado como un árbol mi esperanza.
11Ha inflado su ira contra mí, me considera su enemigo.
12En bloque sus tropas han llegado, su marcha de asalto han abierto contra mí, han puesto sitio a mi tienda.
13Mis hermanos se mantienen alejados de mí, mis amigos procuran evitarme.
14Mis parientes y deudos me han abandonado, me han olvidado las gentes de mi casa;
15mis criados me tienen como extraño, un forastero soy ante sus ojos.
16Llamo a mi criado y no responde, con mi propia boca he de suplicarle.
17Mi aliento repele a mi mujer, fétido soy para los hijos de mis entrañas.
18Hasta los chiquillos me desprecian; si me levanto, me hacen burla.
19Tienen horror de mí todos mis íntimos, los que yo amaba se han vuelto contra mí.
20A mi piel y a mi carne se han pegado mis huesos, tan sólo escapo con la piel de mis dientes.
21¡Piedad, piedad de mí, vosotros, mis amigos, pues es la mano de Dios la que me ha herido!
22¿Por qué me acosáis como me acosa Dios, y no os sentís aún hartos de mi carne?
23¡Oh, si se escribieran mis palabras, si se grabaran en bronce,
24o con punzón de hierro o estilete para siempre en la roca se esculpieran!
25Mas bien sé que mi defensor está vivo y que él, el último, sobre el polvo se alzará;
26y luego, de mi piel de nuevo revestido, desde mi carne a Dios tengo que ver.
27Aquel a quien veré ha de ser mío, no a un extraño contemplarán mis ojos; ¡y en mi interior se consumen mis entrañas!...
28Y vosotros me decís: "¿Cómo le abatiremos? ¿Qué pretexto hallaremos contra él?".
29Temed la espada por vosotros mismos; pues vengadora de culpas es la espada, y sabréis que hay al fin justicia.