Isaías 14
Santa Biblia Martín Nieto ›1Pues el Señor se compadecerá de Jacob, elegirá otra vez a Israel y los restablecerá en su país. El extranjero seguirá también sus pasos y se unirá a la casa de Jacob.
2Los pueblos los acogerán y los harán llegar a su patria, y la casa de Israel los tomará como esclavos y esclavas en la tierra del Señor. Harán cautivos a los que les habían hecho cautivos a ellos, y dominarán a sus opresores.
3Entonces, cuando el Señor te conceda respiro de tus padecimientos, de tus inquietudes y de la dura esclavitud a la que estabas sometido,
4pronunciarás esta sátira contra el rey de Babilonia: ¡Cómo ha acabado el tirano, en qué paró su arrogancia!
5El Señor ha roto el palo de los criminales, el cetro de los dominadores;
6al que hería a los pueblos con saña golpeando sin tregua, y aplastaba con furia a las naciones pisoteando sin piedad.
7Ya la tierra toda reposa tranquila y exulta jubilosa.
8Hasta los cipreses se alegran de ti, hasta los cedros del Líbano: Desde que yaces en la tumba, ninguno sube ya a talarnos.
9Abajo el abismo se revuelve contra ti, presintiendo tu llegada; por ti despierta a las sombras, a todos los potentados de la tierra; hace levantarse de sus tronos a todos los reyes de los pueblos.
10Todos a una se dirigen a ti y te dicen: También tú has sido anonadado como nosotros, te has hecho a nosotros semejante.
11Tu esplendor ha caído en el abismo con el susurro de tus arpas. La gusanera te hace cama y te cubren los gusanos.
12¿Cómo has caído desde el cielo, brillante estrella, hijo de la aurora? ¿Cómo has sido derribado a tierra tú, el vencedor de las naciones?
13Te decías en tu corazón: El cielo escalaré, encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono; en el monte de la asamblea me sentaré, en lo último del norte.
14Subiré a las alturas de las nubes, seré igual que el altísimo.
15Mas, ay, has caído en lo profundo, en las honduras del abismo.
16Los que te ven se te quedan mirando, comentando te contemplan: ¿Éste es el hombre que espantaba a la tierra, que hacía temblar a los reinos,
17que convertía en un desierto el mundo, que destruía las ciudades y no dejaba a sus cautivos salir de la prisión?
18Todos los reyes de las naciones reposan con honor, cada uno en su tumba.
19Pero tú has sido arrojado lejos de tu sepulcro, como un ramo despreciable, cubierto de asesinados, de atravesados por la espada, tirados contra las piedras de la fosa, como carroña que se pisa.
20No estarás tú junto a ellos en la tumba, porque tu tierra has desolado y has matado a tu pueblo. Nunca jamás será nombrada la raza de los criminales.
21¡Preparad la matanza de los hijos por la malicia de sus padres; no se levanten más a conquistar la tierra y llenar de ruinas la faz del mundo!
22Contra ellos me levantaré -oráculo del Señor omnipotente- y extirparé de Babilonia nombre y resto, vástago y retoño -oráculo del Señor omnipotente-.
23La convertiré en dominio de erizos, en lagunas, y la barreré con la escoba de la devastación -oráculo del Señor omnipotente-.
24El Señor todopoderoso ha jurado diciendo: Sí, como he proyectado sucederá, como he decidido se cumplirá:
25destrozaré a Asiria en mi país, la pisotearé en mis montañas; así se quitará de ellos el yugo, y el peso caerá de sus hombros.
26Ésta es la decisión tomada contra toda la tierra; está la mano extendida sobre todas las naciones.
27El Señor omnipotente ha decidido: ¿quién lo puede invalidar? Su mano está extendida: ¿quién la puede apartar?
28El año de la muerte de Acaz fue pronunciado este oráculo:
29No te regocijes, Filistea toda, porque haya sido roto el palo que te golpeaba; pues de la raza de la serpiente saldrá un basilisco, y su fruto será un dragón volador.
30Entonces los pobres comerán en mis pastos, y los indigentes reposarán en calma; pero a tu raza la haré morir de hambre, y mataré lo que quede.
31Aúlla, puerta; ciudad, grita; tiembla, Filistea entera; porque del norte llega una humareda, y nadie de sus huestes se rezaga.
32¿Qué se va a responder a los mensajeros de ese pueblo? Que el Señor ha fundado a Sión y en ella se cobijarán los pobres de su pueblo.