Filipenses 3
Santa Biblia Martín Nieto ›1Por lo demás, hermanos míos, alegraos en el Señor. No me resulta molesto escribiros las mismas cosas, y a vosotros os es útil.
2¡Cuidado con los perros, cuidado con los malos obreros, cuidado con los de la circuncisión!
3La verdadera circuncisión somos nosotros, los que damos culto llevados del Espíritu de Dios y estamos orgullosos de Cristo Jesús, no poniendo nuestra confianza en algo humano,
4aunque yo sí podría confiar en lo humano; pues si alguno cree poder confiar en lo humano, más podría yo.
5Fui circuncidado al octavo día; soy del linaje de Israel; de la tribu de Benjamín; hebreo, hijo de hebreos y, por lo que a la ley se refiere, fariseo;
6por amor a la ley fui perseguidor de la Iglesia; en cuanto a la justicia que viene del cumplimiento de la ley, irreprensible.
7Pero todo lo que tuve entonces por ventaja, lo juzgo ahora daño por Cristo;
8más aún, todo lo tengo por pérdida ante el sublime conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien he sacrificado todas las cosas, y las tengo por basura con tal de ganar a Cristo
9y encontrarme en él; no en posesión de mi justicia, la que viene de la ley, sino de la que se obtiene por la fe en Cristo, la justicia de Dios, que se funda en la fe,
10a fin de conocerle a él y la virtud de su resurrección y la participación en sus padecimientos, configurándome con su muerte
11para alcanzar la resurrección de los muertos.
12No quiero decir con esto que haya alcanzado ya la perfección, sino que corro tras ella con la pretensión de darle alcance, por cuanto yo mismo fui alcanzado por Cristo Jesús.
13Hermanos, yo no creo haberla alcanzado ya; de una cosa me ocupo: olvidando lo que queda atrás, me lanzo en persecución de lo que está delante;
14corro hacia la meta, hacia la vocación celeste de Dios en Cristo Jesús.
15Así pues, cuantos somos perfectos sintamos de este modo; y si alguno siente de otra manera, Dios os iluminará a este propósito.
16De cualquier modo, en la meta que hubiéramos alcanzado perseveremos firmes.
17Hermanos, seguid todos mi ejemplo y observad a los que se conducen conforme al modelo que tenéis en mí.
18Pues hay muchos entre vosotros, de quienes muchas veces os dije, y ahora tengo que repetirlo con lágrimas en los ojos, que son enemigos de la cruz de Cristo;
19su fin será la perdición, su dios es su vientre, su gloria lo que los deshonra y tienen puesto su corazón en las cosas de la tierra.
20Nuestra patria está en los cielos, de donde esperamos al Salvador y Señor Jesucristo,
21el cual transformará nuestro cuerpo lleno de miserias conforme a su cuerpo glorioso en virtud del poder que tiene para someter a sí todas las cosas.