Biblia
Entrar Crear cuenta

Esquema de color

Tamaño de letra

Ezequiel 44

Santa Biblia Martín Nieto

1Me llevó después hacia la puerta exterior del templo, la que da a oriente: estaba cerrada.

2Y el Señor me dijo: "Esta puerta permanecerá cerrada, porque por aquí ha entrado el Señor, el Dios de Israel; quedará, pues, cerrada.

3Pero el príncipe podrá sentarse en ella para comer delante del Señor; entrará por el vestíbulo de la puerta y por el mismo saldrá".

4Después me hizo entrar por la puerta del norte hasta la fachada del templo. Miré y vi que la gloria del Señor llenaba el templo del Señor, y caí de bruces en tierra.

5Y el Señor me dijo: "Hijo de hombre, pon atención, mira bien y escucha atentamente todo lo que te voy a decir acerca de todas las prescripciones del templo del Señor y de todas sus leyes. Te fijarás bien en todo lo que respecta a la admisión en el templo y a la exclusión de él.

6Dirás a los rebeldes, a la casa de Israel: Esto dice el Señor Dios: Ya son demasiadas las monstruosidades que habéis cometido, oh casa de Israel;

7habéis introducido extranjeros, incircuncisos de corazón e incircuncisos de cuerpo en mi santuario para que profanen mi templo, mientras vosotros me ofrecíais mi pan, grasa y sangre, quebrantando así mi alianza con todas vuestras monstruosidades.

8No habéis observado mis ritos sagrados, sino que se lo habéis encomendado a extranjeros en mi santuario.

9Esto dice el Señor Dios: Ningún extranjero, incircunciso de corazón e incircunciso de cuerpo, entrará en mi santuario; ninguno de los extranjeros que viven entre los israelitas.

10También los levitas, que se alejaron de mí cuando Israel me abandonó para ir en pos de sus ídolos, cargarán con el peso de sus pecados.

11Servirán en mi santuario como guardas de las puertas del templo y ministros del servicio del templo. Inmolarán las víctimas de los holocaustos y las otras víctimas en favor del pueblo y estarán a su disposición para servirle.

12Sirvieron primero al pueblo ante sus ídolos y fueron ocasión de pecado para la casa de Israel; por eso he levantado mi mano contra ellos, dice el Señor Dios. Los levitas cargarán con el peso de su pecado.

13Por eso no se acercarán más a mí para servirme en las funciones sacerdotales, ni para tocar mis cosas santas y santísimas, sino que soportarán la ignominia de las monstruosidades que han cometido.

14Les encargo la custodia del templo, confiándoles su servicio y cuanto haya que hacer en él.

15En cambio, los sacerdotes levitas, descendientes de Sadoc, que se mantuvieron fieles al servicio de mi santuario cuando los israelitas se extraviaron lejos de mí, serán quienes se acerquen a mí para servirme y quienes lleguen a mi presencia a ofrecerme la grasa y la sangre, dice el Señor Dios.

16Ellos entrarán en mi santuario, ellos se acercaron a mi mesa para servirme, ellos desempeñarán mi servicio.

17Al entrar por los pórticos del atrio interior vestirán hábito de lino; no llevarán vestidos de lana cuando oficien en los pórticos del atrio interior y dentro del templo.

18Llevarán en la cabeza turbantes de lino y fajas de lino a los riñones, pero no se vestirán nada que provoque el sudor.

19Cuando salgan al atrio exterior, donde está el pueblo, se despojarán de las vestiduras con que hayan oficiado; las dejarán en las salas del santuario y se pondrán otros vestidos, con el fin de no santificar al pueblo con sus vestiduras.

20No se raparán la cabeza ni se dejarán crecer libremente el cabello, sino que llevarán el pelo corto.

21Ningún sacerdote beberá vino el día en que tenga que entrar en el atrio a oficiar.

22No tomarán por esposa ni una viuda ni una mujer divorciada, sino una virgen de la casa de Israel; podrán, no obstante, casarse con una viuda de un sacerdote.

23Enseñarán a mi pueblo a distinguir lo santo de lo profano y le mostrarán la diferencia entre lo impuro y lo puro.

24En los pleitos harán de jueces y los fallarán con arreglo a mi derecho. Observarán en todas mis fiestas mis leyes y mis preceptos, y santificarán mis sábados.

25Ninguno de ellos se acercará a un cadáver para no contaminarse. Pero podrán contaminarse con el cadáver del padre o de la madre, de un hijo o una hija, de un hermano o una hermana aún no casada.

26Después de haberse purificado, tendrá cada cual que esperar una semana;

27y el día en que vuelva a entrar en el santuario, en el atrio interior para oficiar en el santuario, ofrecerá un sacrificio por el pecado, dice el Señor Dios.

28No tendrán heredad alguna: yo soy su heredad. No les daréis ninguna posesión en Israel: yo soy su posesión.

29Su alimento serán las ofrendas, las víctimas por el pecado y las de reparación. A ellos pertenecerá también todo lo que en Israel sea dado al exterminio.

30Lo mejor de todas vuestras primicias y de toda clase de productos vuestros, todas las ofrendas que hagáis, pertenecerán a los sacerdotes. Así daréis a los sacerdotes lo mejor de vuestra parte, a fin de que la bendición repose sobre vuestras casas.

31Los sacerdotes no comerán carne muerta o destrozada, sea de ave o de otro animal.

WhatsApp