Éxodo 15
Santa Biblia Martín Nieto ›1Entonces Moisés y los israelitas cantaron al Señor este cántico: "Cantaré al Señor que tan maravillosamente ha triunfado, caballo y caballero precipitó en el mar.
2Mi fortaleza y mi cántico es el Señor, él fue mi salvación; él es mi Dios, yo le alabaré; el Dios de mi padre, lo ensalzaré.
3El Señor es un fuerte guerrero; su nombre es el Señor.
4Los carros del Faraón y su ejército precipitó en el mar; la flor de sus guerreros se la tragó el mar Rojo.
5Los abismos los cubrieron; cayeron como piedras en lo profundo.
6Tu diestra, Señor, gloriosa en la potencia; tu diestra, Señor, abate al enemigo.
7En tu sublime majestad abates a tus adversarios; desatas tu furor, que cual paja los devora.
8Al soplo de tu cólera se agolparon las aguas, se irguieron cual pilares las corrientes; se cuajaron los abismos en medio de la mar.
9Dijo el enemigo: "Los perseguiré, les daré alcance, repartiré el botín, mi codicia será saciada, desenvainaré mi espada, mi mano los exterminará".
10Soplaste con tu aliento, y los cubrió la mar; se hundieron como plomo en las impetuosas aguas.
11¿Quién igual a ti, Señor, entre los dioses? ¿Quién igual a ti, sublime en sabiduría, tremendo en gloria, autor de maravillas?
12Desplegaste tu mano, la tierra los tragó.
13Guiaste en tu bondad al pueblo que salvaste; lo llevaste con tu poder a tu santa mansión.
14Al oírlo temblaron los pueblos; se apoderó de los filisteos el terror.
15Se estremecieron entonces los príncipes de Edón; presa fueron del terror los fuertes de Moab; sintiéronse abatidos todos los habitantes de Canaán.
16Temblor y espanto les asaltan; por la fuerza de tu brazo enmudecen como piedra. Hasta que tu pueblo, oh Señor, haya pasado; hasta que haya pasado este pueblo que adquiriste.
17Tú los guías y los plantas en el monte de tu heredad, en el lugar de tu mansión que has preparado, en el santuario que tus manos, oh Señor, han levantado.
18¡Reina, Señor, por siempre jamás!".
19Cuando los caballos del Faraón, con carros y caballeros, penetraron en el mar, el Señor lanzó sobre ellos las aguas del mar, mientras los israelitas pasaron a pie enjuto por medio del mar.
20María, la profetisa, hermana de Aarón, tomó en sus manos un tamboril, y las mujeres salieron tras ella con tamboriles y bailando.
21Y María les respondía: "Cantad al Señor, que se cubrió de gloria: ¡Caballo y caballero precipitó en el mar!".
22Moisés hizo partir a los israelitas del mar Rojo. Avanzaron hacia el desierto de Sur y caminaron tres días sin encontrar agua.
23Llegaron a Mará y no pudieron beber sus aguas, porque eran amargas. Por eso se les puso el nombre de "Mará".
24Entonces el pueblo murmuró contra Moisés diciendo: "¿Qué beberemos?".
25Moisés clamó al Señor. Él le señaló un madero; Moisés lo echó en las aguas, y las aguas se volvieron dulces. Allí el Señor dio al pueblo leyes y estatutos y lo sometió a prueba.
26Les dijo: "Si verdaderamente escuchas la voz del Señor, tu Dios, y haces lo que es recto a sus ojos, prestas oído a sus mandatos y observas todos sus estatutos, no enviaré sobre ti ninguna de las plagas con que castigué a los egipcios, porque yo soy el Señor, tu salvador".
27Llegaron a Elín, donde había doce fuentes de agua y setenta palmeras; allí junto a las aguas fijaron su campamento.