Ester 13
Santa Biblia Martín Nieto ›1Copia del decreto: "El gran rey Asuero a los gobernadores de las ciento veintisiete provincias, desde India hasta Etiopía, y a los jefes locales que le están sometidos:
2Como jefe de pueblos incontables y señor de toda la tierra, no quiero abusar de la grandeza de mi poderío, sino gobernar a mis vasallos con moderación y clemencia para que pasen una vida tranquila, sin temores, y gocen de la paz tan deseada por todos los hombres.
3Pues bien, pedida orientación a mis consejeros de cómo conseguir esto, uno de ellos, Amán, que sobresale de los demás por su prudencia e inquebrantable fidelidad, que es el segundo en honores después del rey,
4nos ha informado que, disperso entre todas las naciones de la tierra, existe un pueblo odioso por sus leyes, de costumbres contrarias a las de los demás pueblos y que siempre desprecia las órdenes del rey, impidiendo así que produzcan efecto las disposiciones de gobierno que de mí emanan.
5Considerando, pues, que el citado pueblo, único en conducta, se halla en permanente hostilidad con todo el género humano, que se distingue por sus leyes extrañas, que se opone a nuestros intereses y que comete los peores abusos,
6ordenamos que todos los que os sean indicados en las cartas de Amán, que está al cargo de nuestros asuntos y es nuestro segundo padre, sean pasados a espada con sus mujeres e hijos, sin piedad y miramiento alguno, el día catorce del duodécimo mes, el de adar, del presente año.
7Así, al bajar a los infiernos en un solo día esos rebeldes de ayer y hoy, quedará asegurada la paz y tranquilidad de nuestro imperio".
8Mardoqueo, recordando las grandes obras del Señor,
9oró así: "Señor, Señor, rey todopoderoso, todo está en tus manos, y no hay quien pueda oponerse si tú quieres salvar a Israel.
10Tú has creado el cielo y la tierra y las maravillas que hay bajo el firmamento.
11Tú eres el Señor de todas las cosas, y nada hay que pueda oponerte resistencia, Señor.
12Tú lo sabes todo; tú sabes, Señor, que no por insolencia, ni por orgullo, ni vanidad me negué a postrarme ante el soberbio Amán.
13Porque por la salvación de Israel estaría dispuesto hasta a besarle los pies.
14Me he portado así para no poner la gloria de un hombre por encima de la gloria de Dios. Jamás me postraré ante nadie; sólo delante de ti, Señor; y no hago esto por orgullo.
15Y ahora, señor y rey, Dios de Abrahán, ten piedad de tu pueblo, pues proyectan nuestro exterminio y desean acabar con tu antigua heredad.
16No desprecies tu propiedad, que rescataste de Egipto.
17¡Oye mi oración y sé propicio a tu pueblo! Cambia nuestro luto en alegría, y viviremos cantando a tu nombre, Señor. No permitas que enmudezcan las lenguas de los que te alaban".
18Todo Israel clamaba al Señor insistentemente, pues veía la muerte encima.