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Efesios 5

Santa Biblia Martín Nieto

1Sed imitadores de Dios, como hijos muy amados.

2Vivid en el amor, siguiendo el ejemplo de Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros a Dios como ofrenda y sacrificio de olor agradable.

3En lo que se refiere a la lujuria y a toda clase de impureza o avaricia, que ni siquiera se nombre entre vosotros, como debe ser entre creyentes;

4ni palabras torpes, groserías o bajezas, cosas que no están bien; por el contrario, alabad a Dios.

5Porque tened bien entendido que ningún lujurioso, impuro o avaro -que es lo mismo que un idólatra- ha de heredar el reino de Cristo y de Dios.

6Que nadie os engañe con vanas palabras, pues por estas cosas vendrá la ira de Dios sobre los rebeldes.

7No tengáis parte alguna con ellos.

8Antes erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor; caminad como hijos de la luz

9(porque el fruto de la luz consiste en la bondad, en la justicia y en la verdad).

10Buscad lo que agrada al Señor,

11y no toméis parte en las obras infructuosas de las tinieblas; por el contrario, condenadlas abiertamente,

12porque las cosas que ellos hacen en secreto da vergüenza decirlas.

13Cuando todas estas cosas son manifestadas por la luz, quedan al descubierto, y lo que queda al descubierto se convierte en luz.

14Por eso se dice: Despierta tú, que duermes, y levántate de entre los muertos, y Cristo te iluminará.

15A ver cómo os comportáis; que no sea como insensatos, sino como inteligentes,

16aprovechando el tiempo, porque los días son malos.

17Por consiguiente, no actuéis como necios, sino procurad conocer cuál es la voluntad del Señor.

18No bebáis vino hasta emborracharos, pues eso lleva al desenfreno; al contrario, llenaos del Espíritu Santo

19recitando entre vosotros salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones,

20dando siempre gracias por todo a Dios Padre en nombre de nuestro Señor Jesucristo.

21Respetaos unos a otros por fidelidad a Cristo.

22Que las mujeres sean sumisas a sus maridos como si se tratara del Señor;

23porque el marido es cabeza de la mujer, del mismo modo que Cristo es cabeza de la Iglesia, cuerpo suyo, del cual él es el Salvador.

24Así como la Iglesia está sujeta a Cristo, así también las mujeres lo deben estar a sus maridos en todo.

25Maridos, amad a vuestras esposas, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó él mismo por ella,

26a fin de santificarla por medio del agua del bautismo y de la palabra,

27para prepararse una Iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga ni cosa parecida, sino santa y perfecta.

28Así los maridos deben también amar a sus mujeres como a su propio cuerpo. El que ama a su mujer se ama a sí mismo.

29Porque nadie odia jamás a su propio cuerpo, sino que, por el contrario, lo alimenta y lo cuida, como hace Cristo con la Iglesia,

30pues somos miembros de su cuerpo.

31Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.

32Éste es un gran misterio, que yo aplico a Cristo y a la Iglesia.

33Por lo que toca a vosotros, que cada uno ame a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete a su marido.

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