Eclesiástico (Sirácide) 47
Santa Biblia Martín Nieto ›1Después de él se levantó Natán para profetizar en los días de David.
2Como se separa el sebo en el sacrificio de reconciliación, así fue David separado de los israelitas.
3Jugó con leones como con cabritillos, y con los osos como con corderos.
4En la juventud ¿no mató al gigante, y quitó el oprobio de su pueblo, cuando lanzó con su honda la piedra y acabó con la arrogancia de Goliat?
5Porque invocó al Señor altísimo, y éste dio fuerza a su diestra para matar a un poderoso guerrero y exaltar el poder de su pueblo.
6Por eso celebraban su victoria sobre los diez mil, y le alababan con las bendiciones del Señor al ceñirle la corona de gloria;
7porque destruyó a los enemigos de alrededor; aniquiló a los filisteos, sus adversarios, y trituró para siempre su poder.
8En todas sus obras dio gracias al altísimo con palabras de gloria, con todo su corazón cantó himnos y amó a su hacedor.
9Estableció instrumentos musicales delante del altar, con cuyo acompañamiento los cantos resultaban más dulces.
10Dio esplendor a las fiestas y belleza perfecta a las solemnidades, haciendo alabar el santo nombre del Señor y resonar el santuario desde el alba.
11El Señor perdonó sus pecados, exaltó para siempre su poder, le otorgó un pacto real y le dio un trono de gloria en Israel.
12Le sucedió en el trono un hijo lleno de sabiduría que, gracias a él, vivió en prosperidad:
13Salomón, que reinó en tiempos de paz. Dios le dio paz con sus vecinos para que levantase un templo a su nombre y le preparase un santuario eterno.
14¡Qué sabio fuiste en tu juventud! Como un río lleno de inteligencia.
15Tu sabiduría cubrió la tierra y la llenaste de proverbios y enigmas.
16Tu nombre llegó hasta las islas remotas y fuiste amado por tu paz.
17Por tus cantos, proverbios y parábolas y por tus respuestas, fuiste la admiración del mundo.
18En el nombre del Señor Dios, que es el Dios de Israel, amontonaste oro como estaño, y como plomo multiplicaste la plata.
19Pero te diste al amor de las mujeres y les diste poder sobre tu cuerpo.
20Pusiste un borrón sobre tu honor, deshonraste tu descendencia, atrayendo la ira sobre tus hijos, y me afligí por tu locura.
21Así tu soberanía fue dividida, y surgió de Efraín un reino rebelde.
22Pero el Señor no olvidará su promesa, ni borrará ninguna de sus palabras, ni negará la posteridad a su elegido, ni extirpará la descendencia del que fue su amado. Dio a Jacob un resto, y a David un renuevo salido de él.
23Salomón descansó con sus padres, dejando tras él uno de su linaje, Roboán, el más loco del pueblo, pobre de inteligencia, que con su decisión excitó al pueblo a la rebeldía.
24Y Jeroboán, hijo de Nabat, que hizo prevaricar a Israel y puso a Efraín en la senda del pecado; sus pecados se multiplicaron tanto, que fueron expulsados de su tierra.
25Se entregaron a toda clase de maldades hasta que cayó sobre ellos el castigo.