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Eclesiástico (Sirácide) 4

Santa Biblia Martín Nieto

1Hijo, no quites al pobre su subsistencia, no tengas esperando los ojos implorantes.

2No entristezcas al hambriento, no exasperes a nadie en su necesidad.

3No irrites al corazón exasperado, no retardes tu don al menesteroso.

4No rechaces al suplicante atribulado, no apartes tu rostro del pobre.

5No retires tus ojos del necesitado, y no des a nadie motivo para que te maldiga.

6Pues si te maldice en la amargura de su alma, su hacedor escuchará su oración.

7Hazte amar de la comunidad, y ante el jefe baja la cabeza.

8Inclina tu oído al pobre, y responde a su saludo afablemente.

9Arranca al oprimido de mano del opresor, no te acobardes al hacer justicia.

10Sé para los huérfanos un padre y un marido para su madre; serás como hijo del altísimo, que te amará más que tu propia madre.

11La sabiduría exalta a sus hijos, y cuida de los que la buscan.

12El que la ama, ama la vida; y los que madrugan a buscarla serán colmados de alegría.

13El que la abraza heredará la gloria, y el lugar donde ella entra el Señor lo bendice.

14Los que la sirven sirven al Santo, los que la aman son amados del Señor.

15Quien la escucha juzgará rectamente, el que se llega a ella vivirá seguro.

16Quien se confía a ella la heredará, su posteridad conservará su posesión.

17Al comienzo lo llevará por caminos tortuosos y traerá sobre él el miedo y el terror; lo atormentará con su disciplina hasta que ella tenga confianza en él; le probará con sus preceptos.

18Pero de nuevo ella volverá derecha a él, lo alegrará y le descubrirá sus secretos.

19Mas si él se extravía lo abandonará y lo entregará a su ruina.

20Ten en cuenta las circunstancias y guárdate del mal, y no tendrás que avergonzarte de ti mismo.

21Porque hay una vergüenza que conduce al pecado, y hay otra que es gloria y favor.

22No guardes miramientos con otros en perjuicio tuyo, no te avergüences para tu ruina.

23No dejes de hablar cuando sea necesario,

24pues en el discurso se deja ver la sabiduría y en la respuesta la instrucción.

25No contradigas la verdad, avergüénzate de tu ignorancia.

26No te avergüences de confesar tus pecados, ni te opongas a la corriente del río.

27No te sometas al estúpido, ni guardes miramientos con el poderoso.

28Lucha por la verdad hasta la muerte, y el Señor Dios luchará por ti.

29No seas insolente en tu lenguaje, perezoso y remiso en tus obras.

30No seas como león en tu casa, ni altanero con tus criados.

31No sea tu mano abierta para recibir y cerrada para dar.

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