Eclesiastés 7
Santa Biblia Martín Nieto ›1Más vale la buena fama que el perfume más fino; y el día de la muerte que el día del nacimiento.
2Mejor es ir a casa de duelo que a casa de banquete, porque aquél es el fin de todo hombre, y el vivo con eso reflexiona.
3Mejor es la tristeza que la risa, porque un rostro triste hace bien al corazón.
4El corazón del sabio está en la casa del duelo; el corazón del necio, en la casa de la alegría.
5Más vale escuchar la reprensión del sabio que la cantinela de los necios.
6Como el crujir de las zarzas en el fuego, así es la risa de los necios. También esto es vanidad.
7Porque la opresión hace necio al sabio, y las dádivas corrompen el corazón.
8Mejor es el fin de una cosa que su principio; mejor es la paciencia que la soberbia.
9No te dejes llevar de la ira, porque la ira es propia de los necios.
10No digas: ¿Por qué los tiempos pasados fueron mejores que los presentes? Tal pregunta no es de sabio.
11Buena es la sabiduría, como un patrimonio, y aprovecha a los que ven el sol.
12Porque escudo es la sabiduría, y escudo es el dinero; pero la ventaja del saber es que la sabiduría da la vida a quien la posee.
13Contempla la obra de Dios: ¿quién podrá enderezar lo que él torció?
14En el día de la prosperidad goza de felicidad; en el día de la desgracia reflexiona. Tanto lo uno como lo otro lo ha hecho Dios para que el hombre no descubra nada del futuro.
15Estas dos cosas he visto en mis días de vanidad: justo que perece a pesar de su justicia, e injusto que prolonga sus días a pesar de su injusticia.
16No seas justo en demasía, y no seas sabio con exceso; ¿para qué destruirte?
17No seas injusto en demasía, y no seas necio; ¿para qué morir antes de tiempo?
18Es bueno que esto sujetes y que de aquello no retires tu mano; porque quien teme a Dios cumple lo uno y lo otro.
19La sabiduría da al sabio una fuerza mayor que la de diez gobernadores en una ciudad.
20No hay hombre justo en la tierra que haga el bien sin pecar nunca.
21Tampoco prestes atención a todas las cosas que se dicen, para que no tengas que oír que tu criado te maldice;
22porque tu corazón sabe que muchas veces tú también has maldecido a otros.
23Todas estas cosas las he examinado con sabiduría, pues dije: "Yo quiero hacerme sabio"; pero la sabiduría quedó lejos de mí.
24Lejos quedó lo que estaba lejos, y profundo lo profundo; ¿quién lo alcanzará?
25Todavía apliqué mi corazón a saber, examinar e investigar la sabiduría y la razón de las cosas, y a reconocer que la maldad es una insensatez, y el desvarío una locura.
26Y encuentro que la mujer es más amarga que la muerte, porque ella es un lazo; su corazón es una red, y sus brazos son cadenas. Quien agrada a Dios escapa de ella, pero el pecador en ella queda preso.
27Mira, esto es lo que he comprobado, dice Qohélet, examinando una a una las cosas para encontrar la razón de ellas.
28Todavía la busco, pero no la encuentro. Un hombre entre mil, yo lo encuentro; una mujer entre todas, no la encuentro.
29Mira, sólo esto es lo que he comprobado: Dios ha hecho al hombre recto, y es él quien se busca innumerables complicaciones.