Deuteronomio 20
Santa Biblia Martín Nieto ›1Cuando salgas a hacer la guerra contra tus enemigos y veas los caballos y los carros de un pueblo más numeroso que tú, no tengas miedo de ello, pues el Señor, tu Dios, está contigo, el mismo que te sacó de Egipto.
2Cuando vayáis a entrar en el combate, se adelantará el sacerdote y hablará al ejército
3diciendo: ¡Escucha, Israel! Hoy mismo vais a dar la batalla contra vuestros enemigos. No desfallezca vuestro corazón. No temáis, no tembléis ni os asustéis ante ellos,
4pues el Señor, vuestro Dios, va delante de vosotros para combatir con vosotros contra vuestros enemigos y daros la victoria.
5Luego hablarán al pueblo los escribas, diciendo: ¿Hay alguno que tenga edificada una casa nueva y no la haya estrenado todavía? Que se vuelva a su casa, no sea que muera en el combate y sea otro quien la estrene.
6¿Hay alguno que tenga plantada una viña y no la haya vendimiado todavía? Que se vuelva a su casa, no sea que muera en el combate y sea otro quien recoja sus frutos.
7¿Hay alguno que tenga compromiso de matrimonio y todavía no se haya casado? Que se vuelva a su casa, no sea que muera en el combate y se case otro con su prometida.
8Los jefes seguirán diciendo a la tropa: ¿Hay alguien que tenga miedo y se acobarde? Que se vuelva a su casa para que no contagie la cobardía a sus hermanos.
9Una vez que los escribas hayan terminado de hablar al pueblo, se pondrán al frente los jefes de tropa.
10Cuando te acerques a una ciudad para atacarla, le brindarás primero la paz.
11Si la acepta y te abre sus puertas, todos los habitantes que haya en ella te servirán como esclavos en trabajos forzados.
12Si rechaza la paz y te declara la guerra, la atacarás.
13El Señor, tu Dios, te la pondrá en tus manos, y pasarás al filo de la espada a todos sus varones.
14Las mujeres, los niños, los ganados y lo que haya en la ciudad, lo tomarás contigo y disfrutarás del botín que el Señor, tu Dios, te haya dado.
15Eso mismo harás con todas las ciudades que están muy distantes y no pertenecen a estas naciones.
16En las ciudades de estas naciones que el Señor, tu Dios, te da como heredad, no dejarás nada con vida.
17Los darás a todos al exterminio, a hititas, amorreos, cananeos, fereceos, heveos o jebuseos, tal como el Señor, tu Dios, te ha ordenado,
18para que no aprendas a imitar las cosas horribles que ellos hacen con sus dioses y no peques contra el Señor, tu Dios.
19Si para conquistar una ciudad te ves obligado a sitiarla por largo tiempo, no destruyas los árboles a golpe de hacha. Come sus frutos, pero no los tales. ¿Es que son hombres los árboles del campo para que los asedies?
20Solamente podrás destruir y talar los árboles que no dan fruto y servirte de ellos en el asedio contra las ciudades que están en guerra contigo hasta que caigan en tu poder.