2 Timoteo 2
Santa Biblia Martín Nieto ›1Hijo mío, que la gracia de Cristo Jesús te haga fuerte;
2y las cosas que me oíste a mí ante muchos testigos, confíalas a hombres leales, capaces de enseñárselas a otros.
3Soporta conmigo las fatigas, como buen soldado de Cristo.
4Ningún soldado se enreda en asuntos de la vida civil si quiere complacer al que lo alistó en el ejército.
5El atleta no puede conseguir la victoria si no se atiene a las reglas del deporte.
6Si el labrador quiere recoger la cosecha, antes tiene que trabajar el campo.
7Creo que comprendes lo que te quiero decir. En todo caso, el Señor te lo hará comprender.
8Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, del linaje de David, según el evangelio que predico,
9y por el que sufro estas cadenas, como si fuera un criminal; pero la palabra de Dios no está encadenada.
10Todo lo soporto por los elegidos, para que también ellos alcancen la salvación que tenemos en Cristo Jesús y la gloria eterna.
11Esta doctrina es digna de crédito: si morimos con él, también viviremos con él;
12si sufrimos con él, también reinaremos con él; si le negamos, él nos negará a nosotros;
13si nosotros no le somos fieles, él seguirá siendo fiel, pues no puede negarse a sí mismo.
14Recuérdales estas cosas y adviérteles en nombre de Dios que se dejen de discutir por cuestiones de palabras, pues esas discusiones no valen para nada y hacen daño a los que las escuchan.
15Esfuérzate por presentarte ante Dios como un hombre probado, como un obrero que no tiene de qué ruborizarse, como fiel predicador de la palabra divina.
16Evita las palabrerías vacías y profanas, que contribuyen cada vez más a la maldad,
17y su enseñanza se extiende como gangrena. Éste es el caso de Himeneo y Fileto,
18los cuales se desviaron de la verdad diciendo que la resurrección se ha realizado ya, y pervierten la fe de algunos.
19Sin embargo, el sólido fundamento de Dios se mantiene firme bajo este lema: El Señor conoce a los suyos y que se aparte de la injusticia el que pronuncia el nombre del Señor.
20En una casa grande no sólo hay vajillas de oro y plata, sino también de madera y barro. Unos utensilios son para usos nobles, y otros para usos vulgares.
21Quien se conserve libre de estos errores será un utensilio para usos nobles, santificado, útil a su dueño, dispuesto siempre a hacer el bien.
22Huye de las pasiones propias de la juventud, y practica la justicia, la fe, el amor, la paz con quienes invocan al Señor con corazón puro.
23Evita las discusiones estúpidas y tontas, consciente de que sólo engendran altercados.
24Ahora bien, el que sirve al Señor no debe andar en altercados, sino ser amable con todos, saber enseñar y soportar los sufrimientos con paciencia,
25corregir con dulzura a los adversarios, para ver si Dios les concede el arrepentimiento, llegar al conocimiento de la verdad
26y retornar al buen sentido, libres del lazo del diablo, que los tenía esclavizados.