2 Samuel 15
Santa Biblia Martín Nieto ›1Después de esto, Absalón se procuró un carro y caballos y una guardia de cincuenta hombres.
2Absalón se levantaba pronto, se ponía junto al camino que lleva a la puerta y, cuando un hombre tenía un pleito que le llevaba ante el rey para el juicio, le llamaba y le decía: "¿De qué ciudad eres?". Él respondía: "Tu servidor es de tal tribu de Israel".
3Absalón le decía: "Mira, tu causa es buena y justa; pero no hay quien te escuche de parte del rey".
4Y continuaba: "¡Quién me constituyese juez en el país, para que todos los que tuviesen un juicio o un pleito viniesen a mí y yo les hiciese justicia!".
5Y cuando alguien se acercaba a él para postrarse ante él, le tendía la mano, lo abrazaba y lo besaba.
6Así procedía Absalón con todos los israelitas que venían a pedir justicia al rey, y así ganaba el corazón de los israelitas.
7Al cabo de cuatro años, Absalón dijo al rey: "Permíteme que vaya a Hebrón a cumplir un voto que hice al Señor;
8pues cuando estaba en Guesur, en Arán, hice este voto: Si el Señor me permite volver a Jerusalén, ofreceré al Señor un sacrificio en Hebrón".
9El rey le respondió: "Vete en paz". Entonces Absalón partió para Hebrón.
10Absalón mandó mensajeros a todas las tribus de Israel, para decirles: "Cuando oigáis el sonido de la trompeta, gritaréis: Absalón reina en Hebrón".
11De Jerusalén habían ido con Absalón doscientos hombres invitados por él, que iban de buena fe, sin saber nada.
12Absalón mandó a buscar a su propia ciudad de Guiló a Ajitófel, guilonita, consejero de David, que estuvo con él mientras ofrecía el sacrificio. La conjuración se hizo fuerte y los partidarios de Absalón iban aumentando.
13Uno fue a informar a David: "El corazón de toda la gente de Israel se va tras Absalón".
14Entonces dijo David a todos sus servidores que estaban con él en Jerusalén: "Levantaos y huyamos, porque no podremos escapar de Absalón. Daos prisa a salir, no sea que venga a toda prisa, nos sorprenda, haga caer sobre nosotros el mal y pase la ciudad a filo de espada".
15Ellos contestaron: "Estamos a tus órdenes, haremos lo que mandes",
16y salió el rey y toda su casa detrás de él; pero el rey dejó diez concubinas para guardar la casa,
17y se detuvo en la última casa.
18Todos sus servidores estaban a su lado. Todos los quereteos, los peleteos y los hititas que le habían seguido desde Gat, seiscientos hombres, marchaban delante del rey.
19El rey dijo a Itay, el de Gat: "¿Por qué vienes tú también con nosotros? Vuélvete y quédate con el rey, porque tú eres extranjero y también tú estás exiliado lejos de tu país.
20Llegaste ayer, y ¿te haré andar errante con nosotros hoy, sin saber yo mismo dónde voy? Vuélvete y lleva contigo a tus hermanos, y que el Señor tenga contigo misericordia y fidelidad".
21Itay respondió al rey: "Vive el Señor y vive mi señor, el rey, que en el lugar donde esté mi señor, el rey, para la muerte o para la vida, allí estará tu siervo".
22David dijo a Itay: "Anda, pasa". E Itay de Gat pasó con todos sus hombres y toda su familia que estaba con él.
23Todo el mundo lloraba a voz en grito. El rey estaba de pie en el torrente Cedrón, y todo el pueblo desfiló delante de él por el camino que lleva al desierto.
24Iba también Sadoc con todos los levitas, que llevaban el arca de la alianza de Dios; y colocaron el arca de Dios junto a Abiatar, hasta que todo el pueblo terminó de salir de la ciudad.
25Entonces el rey dijo a Sadoc: "Vuelve el arca de Dios a la ciudad. Si el Señor me favorece, él me hará volver para ver el arca y su santuario.
26Pero si dice que no le agrado, aquí me tiene; que haga conmigo lo que quiera".
27El rey dijo al sacerdote Sadoc: "Mira, tú y Abiatar volved en paz a la ciudad. Y que vuelva con vosotros Ajimás, tu hijo, y Jonatán, hijo de Abiatar;
28yo esperaré en la estepa del desierto hasta que me llegue alguna noticia de vosotros".
29Sadoc y Abiatar volvieron con el arca de Dios a Jerusalén y se quedaron allí.
30David subía la pendiente de los olivos; subía llorando, con la cabeza cubierta y los pies descalzos, y todo el pueblo que le acompañaba iba también con la cabeza cubierta y llorando.
31Cuando comunicaron a David que Ajitófel estaba con Absalón, entre los conjurados, dijo: "¡Te suplico, Señor, que hagas fracasar los planes de Ajitófel!".
32Al llegar David a la cumbre, donde se adora a Dios, le salió al encuentro Jusay, el arquita, con los vestidos desgarrados y polvo sobre su cabeza.
33David le dijo: "Si vienes conmigo, me serás una carga;
34pero si vuelves a la ciudad y dices a Absalón: Yo seré tu siervo, oh rey, mi señor; antes servía a tu padre, pero ahora te serviré a ti, harás fracasar los planes de Ajitófel.
35¿No están allí contigo los sacerdotes Sadoc y Abiatar? Todo lo que oigas en el palacio real, se lo comunicarás a los sacerdotes Sadoc y Abiatar.
36Mira, están allí con ellos sus dos hijos: Ajimás, hijo de Sadoc, y Jonatán, hijo de Abiatar. Por medio de ellos me comunicaréis todo lo que sepáis".
37Jusay, amigo de David, entró en la ciudad cuando Absalón llegaba a Jerusalén.