2 Crónicas 23
Santa Biblia Martín Nieto ›1El séptimo año Yehoyadá mandó llamar a los jefes de centuria: Azarías, hijo de Yeroján; Ismael, hijo de Yehojanán; Azarías, hijo de Oded; Maseyas, hijo de Adayas, y Elisafat, hijo de Zicrí, e hizo un pacto con ellos.
2Recorrieron Judá, y reunieron a los levitas de todas las ciudades y a los jefes de las familias de Israel. Regresaron a Jerusalén,
3y toda la asamblea hizo en el templo de Dios un pacto con el rey. Yehoyadá les dijo: "Éste es el hijo del rey, el que debe reinar según lo establecido por el Señor respecto de los hijos de David.
4Esto es lo que habéis de hacer: el tercio de vosotros, sacerdotes, levitas, que entra de servicio el sábado, harán guardia en las puertas del templo;
5otro tercio estará en el palacio real; el último tercio en la puerta de los cimientos, y todo el pueblo en los atrios del templo del Señor.
6Que nadie entre en el templo del Señor más que los sacerdotes y levitas que estén de servicio; éstos podrán entrar porque están consagrados. Todo el pueblo observará las prescripciones del Señor.
7Los levitas acordonarán al rey, todos con sus armas en la mano, y lo acompañarán dondequiera que vaya. Al que intente entrar en el templo matadlo".
8Los levitas y todo Judá hicieron cuanto el sacerdote Yehoyadá les mandó: cada uno tomó a sus hombres, a los que entraban de servicio el sábado y los que salían, porque el sacerdote Yehoyadá no había exceptuado ningún turno.
9El sacerdote Yehoyadá entregó a los jefes de centuria las lanzas, las adargas y los escudos del rey David, que estaban en el templo de Dios.
10Apostó a todo el pueblo, cada uno con sus armas en la mano, de sur a norte, entre el altar y el templo, alrededor del rey.
11Hicieron salir al hijo del rey, le impusieron la corona y las insignias y lo proclamaron rey. Yehoyadá y sus hijos lo ungieron y gritaron: "¡Viva el rey!".
12Cuando Atalía oyó los gritos del pueblo que corría y aclamaba al rey, fue al templo donde estaban todos.
13Al ver al rey, que estaba de pie sobre el estrado, a la entrada, y a los cantores y trompeteros junto a él con toda la gente del país jubilosa y tocando las trompetas mientras los cantores con los instrumentos músicos entonaban cantos de alabanza, se rasgó las vestiduras y gritó: "¡Traición, traición!".
14Pero el sacerdote Yehoyadá ordenó a los jefes de centuria que mandaban la fuerza: "Sacadla de las filas, y matad al que la siga". El sacerdote había dicho: "No la matéis en el templo del Señor".
15La echaron y, al pasar por la puerta de las caballerizas en el palacio real, la mataron.
16Yehoyadá selló un pacto entre el Señor, el pueblo y el rey, por el cual se comprometían a ser el pueblo del Señor.
17El pueblo entero fue al templo de Baal y lo destruyeron: hicieron pedazos los altares y sus imágenes, y mataron delante de los altares a Matán, sacerdote de Baal.
18Yehoyadá encomendó la custodia del templo del Señor a los sacerdotes levitas; pues David les había encomendado el templo del Señor como herencia para ofrecer en él holocaustos, según está escrito en la ley de Moisés, en medio de cánticos y júbilo, conforme a la ordenación de David.
19Puso porteros en las entradas del templo del Señor, para que bajo ningún pretexto entrara nadie impuro.
20Tomó, finalmente, a los jefes de centuria, a los nobles, a cuantos tenían autoridad en el pueblo y al pueblo entero y llevaron al rey del templo al palacio real; entraron por la puerta superior y lo sentaron sobre el trono real.
21Todo el pueblo hizo fiesta, y la ciudad recobró la tranquilidad. Atalía había muerto a espada.