1 Corintios 3
Santa Biblia Martín Nieto ›1Hermanos, yo no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.
2Os di a beber leche, no alimento sólido, porque no lo podíais soportar; ni podéis todavía,
3pues aún sois carnales. Desde el momento que hay envidias y discordias entre vosotros, ¿no es porque aún sois carnales y vivís a lo humano?
4Porque cuando uno dice: "Yo soy de Pablo", y otro: "Yo de Apolo", ¿no procedéis de una manera puramente humana?
5Pues ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Simples servidores, por medio de los cuales habéis abrazado la fe, según la medida que Dios ha repartido a cada uno.
6Yo planté y Apolo regó, pero quien hizo crecer fue Dios.
7Nada son ni el que planta ni el que riega, sino Dios, que hace crecer.
8El que planta y el que riega son lo mismo, y cada uno recibirá la recompensa según su trabajo.
9Nosotros somos colaboradores de Dios; vosotros, labrantío de Dios, edificio de Dios.
10Según el don que Dios me ha concedido, yo puse los cimientos como buen arquitecto, y otro construye el edificio. Que cada uno mire cómo construye.
11Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está ya puesto, que es Jesucristo.
12Sobre este fundamento uno puede construir con oro, plata, piedras preciosas, maderas, caña y paja.
13El trabajo de cada uno aparecerá claro el día del juicio, porque ese día se manifestará con fuego, y el fuego probará la obra de cada uno.
14Si la obra resiste la prueba del fuego, recibirá el premio;
15si se consume, lo perderá todo, aunque él se salvará, pero como el que escapa del fuego.
16¿No sabéis que sois templos de Dios, y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él;
17porque el templo de Dios, que sois vosotros, es santo.
18Nadie se engañe a sí mismo. Si alguno entre vosotros piensa que es sabio según la sabiduría de este mundo, que se haga necio para llegar a ser sabio.
19Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios, como dice la Escritura: Atrapa a los sabios en su astucia.
20Y además: El Señor conoce cuán vanos son los pensamientos de los sabios.
21Por tanto, que nadie presuma de los que son sólo hombres, pues todo es para vosotros:
22Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente y el futuro, todo es vuestro;
23vosotros, de Cristo, y Cristo, de Dios.