Salmos 144
Biblia Reina Valera (1989) e ›1(Salmo de David)Bendito sea Jehovah, mi roca, quien adiestra mis manos para la batalla y mis dedos para la guerra.
2Misericordia mía a y castillo mío; mi refugio y mi libertador; mi escudo, en quien he confiado; el que sujeta los pueblos b debajo de mí.
3Oh Jehovah, ¿qué es el hombre para que pienses en él? ¿Qué es el hijo del hombre para que lo estimes?
4El hombre es semejante a un soplo; sus días son como la sombra que pasa.
5Oh Jehovah, inclina tus cielos y desciende; toca las montañas, y humeen.
6Despide relámpagos y dispérsalos; envía flechas y túrbalos.
7Extiende tu mano desde lo alto, líbrame y rescátame de las aguas caudalosas, de la mano de los hombres extranjeros,
8cuya boca habla vanidad y cuya derecha es mano de mentira.
9Oh Dios, a ti cantaré un cántico nuevo; te cantaré con arpa de diez cuerdas.
10Tú eres el que da victoria a los reyes, el que rescata a su siervo David de la maligna espada.
11Rescátame y líbrame de la mano de los hombres extranjeros cuya boca habla vanidad y cuya derecha es mano de mentira.
12Nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud, y nuestras hijas como columnas labradas de las esquinas de un palacio.
13Nuestros graneros estén llenos, proveyendo toda clase de grano; nuestros rebaños se multipliquen en nuestros campos por millares y decenas de millares,
14y nuestras vacas estén cargadas de crías. ¡Que no haya muerte c ni aborto, d ni gemido en nuestras plazas!
15Bienaventurado el pueblo al cual así le sucede. ¡Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehovah!