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Isaías 38

Biblia Reina Valera (1989) e

1En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Entonces el profeta Isaías hijo de Amoz fue a él y le dijo: —Así ha dicho Jehovah: "Pon en orden tu casa, b porque vas a morir y no vivirás."

2Entonces Ezequías volvió su cara hacia la pared y oró a Jehovah,

3diciendo: —Oh Jehovah, acuérdate, por favor, de que he andado delante de ti en verdad y con corazón íntegro, y de que he hecho lo bueno ante tus ojos. Ezequías lloró con gran llanto.

4Entonces la palabra de Jehovah vino a Isaías, diciendo:

5-Vé y di a Ezequías: "Así ha dicho Jehovah, Dios de tu padre David: ’He oído tu oración y he visto tus lágrimas. He aquí que yo añadiré quince años a tus días,

6y libraré a ti y a esta ciudad de mano del rey de Asiria. Defenderé esta ciudad por amor a mí mismo y por amor a mi siervo David. c

7Y esto te servirá de señal de parte de Jehovah, de que hará esto que ha dicho:

8He aquí que yo haré retroceder diez gradas d la sombra que ha descendido hacia atrás a causa del sol, en la gradería e de Acaz.’ " Y el sol regresó atrás diez gradas f sobre las gradas g por las cuales había descendido.

9Escrito de Ezequías, rey de Judá, después que enfermó y fue sanado de su enfermedad:

10Yo dije: "En medio de mis días pasaré por las puertas del Seol; h privado soy del resto de mis años."

11Dije: "Ya no veré a Jehovah i en la tierra de los vivientes. Ya no contemplaré a ningún hombre entre los habitantes del mundo.

12Mi morada es removida y quitada de mí, cual una tienda de pastor. Como hace el tejedor, he enrollado mi vida; él corta la hebra de mi tejido. Desde el día hasta la noche me doblegas por completo.

13Mi clamor j dura hasta el amanecer; como un león, él tritura todos mis huesos. Desde el día hasta la noche me doblegas por completo.

14Chillo como la golondrina y la grulla; gimo como la paloma. Mis ojos lloran hacia lo alto: Oh Señor, k estoy oprimido; intervén en mi favor."

15¿Qué, pues, diré? Porque él me ha hablado, y él mismo lo ha hecho. En la amargura de mi alma, andaré con inquietud l todos mis años.

16Oh Señor, para tales cosas se vive; y en todas ellas está la vida de mi espíritu. ¡Oh, fortaléceme y hazme vivir!

17He aquí, fue por mi bien que tuve gran amargura, pero tú libraste m mi vida del hoyo de la destrucción, pues has echado tras tus espaldas todos mis pecados.

18Porque el Seol n no te agradecerá, ni la muerte te alabará. Tampoco los que descienden a la fosa esperarán en tu fidelidad.

19¡El que vive, el que vive es el que te agradece, como yo lo hago ahora! El padre da a conocer a los hijos tu fidelidad.

20Jehovah ha prometido o salvarme. Por tanto, tocaremos nuestras p melodías en la casa de Jehovah todos los días de nuestra vida.

21Pues Isaías había dicho: "Tomen una masa de higos, y extiéndanla sobre la llaga, y sanará."

22Y Ezequías había dicho: "¿Qué señal tendré de que he de subir a la casa de Jehovah?"

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