Tito 2
Biblia del Peregrino (1993) ›1Tú, en cambio, explica lo que corresponde a la sana doctrina:
2que los ancianos sean sobrios, dignos, moderados, sanos en la fe, el amor y la paciencia.
3Asimismo las ancianas tengan una compostura digna de la religiosidad; no sean esclavas de la maledicencia ni de la bebida; sean buenas maestras,
4capaces de enseñar a las jóvenes a amar a los maridos y los hijos,
5a ser moderadas, castas, hacendosas, bondadosas, sumisas al marido; de modo que la Palabra de Dios no se desprestigie.
6Exhorta también a los jóvenes a ser moderados.
7En todo preséntate como modelo de buena conducta: íntegro y grave en la enseñanza,
8proponiendo un mensaje sano e intachable, de modo que el adversario quede confundido al no encontrar nada de qué acusarnos.
9Los esclavos sean sumisos a sus amos en todo, complacientes, no respondones,
10no ladrones, sino dignos de toda confianza; para que cobre prestigio ante todos la enseñanza de nuestro Dios y salvador.
11Porque la gracia de Dios que salva a todos los hombres se ha manifestado,
12enseñándonos a renunciar a la impiedad y los deseos mundanos y a vivir en esta edad con templanza, justicia y piedad,
13esperando la promesa dichosa y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y de nuestro salvador Jesucristo.
14Él se entregó por nosotros, para rescatarnos de toda iniquidad, para adquirir un pueblo purificado, dedicado a las buenas obras.
15Habla de esto, exhorta, arguye, con plena autoridad. Que nadie te desprecie.