Salmos 90
Biblia del Peregrino (1993) ›1Oración de Moisés, el hombre de Dios. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.
2Antes de que naciesen las montañas o fuera engendrado el orbe de la tierra, desde siempre y por siempre tú eres Dios.
3Tú devuelves el hombre al polvo, diciendo: ¡Volved, hijos de Adán!
4Para ti mil años son un ayer que pasó, una vela nocturna.
5Los arrastras; son un sueño al amanecer; se renuevan como la hierba:
6por la mañana se renueva y florece, por la tarde se seca y la siegan.
7¡Cómo nos ha consumido tu cólera y trastornado tu indignación!
8Pusiste nuestras culpas ante ti, nuestros secretos a la luz de tu mirada,
9y todos nuestros días se fueron bajo tu cólera, consumimos nuestros años como un murmullo.
10Aunque vivamos setenta años y los más robustos hasta ochenta, su afán es fatiga inútil, pues pasan aprisa y nosotros volamos.
11¿Quién comprende la vehemencia de tu ira?, ¿quién aprecia el ímpetu de tu cólera?
12Enséñanos a llevar buena cuenta de nuestros días para que adquiramos un corazón sensato.
13¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo?, ten compasión de tus siervos.
14Sácianos por la mañana de tu misericordia, y todos nuestros días serán alegría y júbilo.
15Danos alegría por los días en que nos afligiste, por los años en que sufrimos desdichas.
16Que tu acción se manifieste a tus siervos y a sus hijos tu gloria.
17Venga a nosotros la bondad del Señor nuestro Dios, consolida la obra de nuestras manos. ¡Consolídala, la obra de nuestras manos!