Salmos 63
Biblia del Peregrino (1993) ›1Salmo de David. Cuando estaba en el desierto de Judá.
2Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo: mi garganta tiene sed de ti, mi carne desfallece por ti, en un páramo reseco, sin agua.
3Así te contemplé en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria.
4Pues vale más tu lealtad que la vida, te elogiarán mis labios;
5así te bendeciré mientras viva, alzando las manos en tu nombre.
6Como de enjundia y de manteca se saciará mi garganta, y con labios jubilosos te alabará mi boca.
7Si en el lecho me acuerdo de ti, velando medito en ti:
8que fuiste mi auxilio y exulto a la sombra de tus alas.
9Mi aliento se pega a ti y tu diestra me sostiene.
10Los que buscan mi perdición entrarán en lo profundo de la tierra,
11serán entregados a la espada y echados como pasto a las raposas.
12Pero el rey celebrará a Dios, se gloriarán los que juran por él, cuando tapen la boca a los mentirosos.