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Salmos 51

Biblia del Peregrino (1993)

1Al director de coro. Salmo de David.

2Cuando fue a él el profeta Natán después de que él fuera a Betsabé.

3Misericordia, oh Dios, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa,

4lava del todo mi delito y limpia mi pecado.

5Pues yo reconozco mi culpa y tengo siempre presente mi pecado.

6Contra ti solo pequé, cometí la maldad que repruebas. Que tus argumentos te hagan justicia y resultes inocente en el juicio.

7Mira, culpable nací, pecador me concibió mi madre.

8Tú quieres sinceridad interior y en lo íntimo me inculcas sensatez.

9Límpiame con hisopo del pecado, lávame hasta quedar más blanco que la nieve.

10Anúnciame gozo y alegría, que se regocijen los huesos triturados.

11Tápate el rostro ante mi pecado y borra toda mi culpa.

12Crea en mí, Dios, un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme;

13no me arrojes lejos de tu rostro ni me quites tu santo espíritu;

14devuélveme el gozo de la salvación, afiánzame con un espíritu generoso.

15Enseñaré a los malvados tus caminos, y los pecadores volverán a ti.

16De homicidio líbrame, oh Dios, Dios y Salvador mío, y mi lengua aclamará tu justica.

17Señor mío, ábreme los labios y mi boca proclamará tu alabanza.

18Un sacrificio no te satisface; si te ofrezco un holocausto, no lo aceptas.

19Para Dios sacrificio es un espíritu quebrantado, un corazón quebrantado y triturado, tú, Dios, no lo desprecias.

20Dígnate favorecer a Sión y reconstruye la muralla de Jerusalén;

21entonces aceptarás sacrificios legítimos, ofrendas y holocaustos, entonces sobre tu altar se inmolarán novillos.

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