Salmos 35
Biblia del Peregrino (1993) ›1De David. Pleitea, Señor, con los que me ponen pleito, combate con los que me combaten;
2empuña el escudo y la adarga, levántate para auxiliarme;
3desenfunda la lanza y cierra contra los que me persiguen; dímelo: ¡Yo soy tu victoria!
4Sufran una derrota vergonzosa los que me persiguen a muerte, retrocedan con ignominia los que traman mi daño;
5sean paja ante el viento, que los desbarate el ángel del Señor;
6sea su camino oscuro y resbaladizo cuando los persiga el ángel del Señor.
7Porque sin motivo me escondían redes y me cavaban zanjas mortales.
8Que los sorprenda el desastre imprevisto, que los enrede la red que escondieron y caigan en la zanja que cavaron.
9Y yo festejaré al Señor y celebraré su victoria.
10Todos mis huesos proclamarán: Señor ¿quién como tú que defiendes al débil del poderoso al débil y pobre del explotador?
11Comparecían testigos violentos, me interrogaban de cosas que ni sabía,
12me pagaban mal por bien dejándome desamparado.
13Yo en cambio, cuando estaban enfermos, me vestía de sayal, me afligía con ayunos y mi súplica me era otorgada.
14Como por un amigo o un hermano andaba de luto, cabizbajo y sombrío como por una madre.
15Pero cuando tropecé, se alegraron, se juntaron, se juntaron contra mí. Me golpeaban por sopresa, me desgarraban sin parar.
16Cruelmente se burlaban de mí rechinando los dientes.
17Señor, ¿cuándo vas a fijarte? Recobra mi única vida de los leones que rugen
18y te daré gracias en la gran asamblea, ante un pueblo numeroso te alabaré.
19Que no canten victoria mis enemigos traidores, que no hagan guiños a mi costa los que me odian sin razón;
20pues no viven en paz ni con la gente pacífica, traman engaños.
21Se ríen de mí a carcajadas: Ja, ja, lo estamos viendo.
22Tú lo has visto, Señor, no te calles, Dueño mío, no te quedes lejos.
23Despierta, levántate, Dios mío, Señor mío, defiende mi causa.
24Júzgame según tu justicia, Señor Dios mío.
25Que no canten victoria, que no piensen: ¡Qué bien! lo que queríamos; que no digan: Nos lo hemos tragado.
26Sufran una derrota afrentosa los que se alegran de mi desgracia; queden cubiertos de vergüenza y oprobio los que se envalentonan contra mí.
27Aclamen festivos los que apoyan mis derechos, los que quieren la paz de tu siervo digan siempre: ¡Grandeza al Señor!
28Y mi lengua repasará tu justicia y tu alabanza todo el día.