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Salmos 33

Biblia del Peregrino (1993)

1Alabad, justos, al Señor, que la alabanza es cosa de hombres rectos.

2Dad gracias al Señor con la cítara, tañed para él el arpa de diez cuerdas.

3Cantadle un cántico nuevo acompañad los vítores con bordones.

4Que la palabra del Señor es recta y toda su actividad está acreditada.

5Ama la justicia y el derecho y su misericordia llena la tierra.

6Por la palabra del Señor se hizo el cielo, por el aliento de su boca sus ejércitos.

7Encierra en un odre las aguas marinas y mete en depósitos los océanos.

8Tema al Señor la tierra entera, tiemblen ante él los habitantes del orbe.

9Porque él lo dijo, y existió, él lo mandó, y surgió.

10El Señor anula el proyecto de las naciones y frustra los planes de los pueblos;

11pero el proyecto del Señor se cumple siempre, sus planes generación tras generación.

12Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que se escogió como heredad.

13Desde el cielo se fija el Señor mirando a todos los hombres.

14Desde su solio observa a todos los habitantes de la tierra:

15él, que modeló cada corazón y conoce todas sus acciones.

16No vence un rey por su gran ejército, no escapa un soldado por su mucha fuerza;

17engañosa es la caballería para la victoria y por su gran ejército no se salva.

18Mira: el ojo del Señor sobre sus fieles, que esperan en su misericordia,

19para librar su vida de la muerte y mantenerlos en tiempo de hambre.

20Nosotros aguardamos al Señor que es nuestro auxilio y escudo;

21lo festeja nuestro corazón y en su santo nombre confiamos.

22Que tu misericordia nos acompañe, Señor, como lo esperamos de ti.

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