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Salmos 141

Biblia del Peregrino (1993)

1Salmo de David. Señor, te estoy llamando, ven deprisa, escucha mi voz cuando te llamo.

2Aquí está mi súplica, como incienso en tu presencia, mis manos levantadas, como ofrenda de la tarde.

3Coloca, Señor, una guarda en mi boca, un centinela a la puerta de mis labios.

4No inclines mi corazón a un mal asunto, a cometer crímenes perversos con hombres malhechores. No seré comensal en sus banquetes;

5Que el justo me golpee y el leal me reproche, que el ungüento del impío no perfume mi cabeza; mi súplica persiste en sus desgracias.

6Sus jefes fueron despeñados junto a una peña aunque oyeron mis palabras amables.

7Sus huesos se esparcieron a la boca del Abismo como astillas o pedruscos por el suelo.

8Sí, Señor, a ti se vuelven mis ojos, en ti me refugio, no desnudes mi cuello.

9Guárdame del lazo que me han tendido, de la trampa de los malhechores.

10Caigan en sus redes los malvados mientras yo logro escapar.

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