Sabiduría 15
Biblia del Peregrino (1993) ›1Pero tú, Dios nuestro, eres bueno y fiel, tienes mucha paciencia y gobiernas el universo con misericordia.
2Aunque pequemos, somos tuyos, acatamos tu poder; pero no pecaremos, sabiendo que te pertenecemos.
3Conocerte a ti es justicia perfecta, y acatar tu poder es la raíz de la inmortalidad.
4No nos extraviaron las malas artes inventadas por los hombres, ni el trabajo estéril de los pintores figuras realizadas con manchas polícromas ;
5su contemplación apasiona a los necios, que se entusiasman con la imagen sin aliento de un ídolo muerto.
6Están enamorados del mal y son dignos de tales esperanzas, tanto los autores como los entusiastas y los adoradores.
7Un alfarero se afana amasando y reblandeciendo la arcilla; moldea cacharros para nuestro servicio, pero con la misma arcilla modela por igual vasijas destinadas a menesteres nobles o innobles; el destino de cada una lo decide el alfarero.
8Malogrando su trabajo modela con la misma arcilla un dios falso, el que poco antes nació de la tierra para volver en breve allí de donde lo sacaron, cuando le reclamen la vida prestada.
9Pero le trae sin cuidado tener que agotarse y que su vida sea efímera; compite con orfebres y plateros, plagia a los escultores en bronce y tiene a gala modelar réplicas.
10Su mente es ceniza; su esperanza, más mezquina que el barro, y su vida vale menos que la arcilla;
11pues no reconoció a quien lo modeló a él, le infundió un alma activa y le sopló aliento vital,
12sino que consideró la vida como un juego, la existencia como una feria de negocios: Hay que sacar partido decía de lo que sea, hasta del mal.
13Éste más que nadie sabe que peca: el que fabrica con materia terrosa vasijas frágiles y estatuas.
14Pero los más necios, y más infelices que el alma de un párvulo, son los enemigos que oprimieron a tu pueblo,
15pues tuvieron por dioses a todos los ídolos de los gentiles, cuyos ojos no les sirven para ver, ni la nariz para respirar, ni las orejas para oír, ni los dedos de las manos para tocar, y cuyos pies son torpes para andar.
16Porque los hizo el hombre, los modeló un ser de aliento prestado, y ningún hombre puede modelar un dios a su semejanza;
17siendo mortal, sus manos pecadoras producen un cadáver; vale más él que los objetos que adora, pues él tiene vida, los otros jamás.
18También dan culto a los animales más odiosos, que, comparados con los demás, son los más brutos;
19no tienen belleza que los haga atractivos como otros animales , sino que se quedaron sin la aprobación de Dios y sin su bendición.