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Romanos 6

Biblia del Peregrino (1993)

1En consecuencia, ¿qué hay que decir? ¿Que sigamos en el pecado para que abunde la gracia?

2¡Ni pensarlo! Los que hemos muerto al pecado, ¿cómo vamos a seguir viviendo en él?

3¿No sabéis que cuantos nos bautizamos consagrándonos al Mesías Jesús, nos sumergimos en su muerte?

4Por el bautismo nos sepultamos con él en la muerte, para vivir una vida nueva, lo mismo que el Mesías resucitó de la muerte por la acción gloriosa del Padre.

5Pues, si nos han injertado por una muerte como la suya, lo mismo sucederá por su resurrección.

6Sabemos que nuestra vieja condición humana ha sido crucificada con él, para que se anule la condición pecadora y no sigamos siendo esclavos del pecado.

7Pues el que ha muerto ya no es deudor del pecado.

8Si hemos muerto con el Mesías, creemos que también viviremos con él.

9Sabemos que el Mesías, resucitado de la muerte, ya no vuelve a morir, la muerte no tiene poder sobre él.

10Muriendo murió al pecado definitivamente; viviendo vive para Dios.

11Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en el Mesías Jesús.

12Que el pecado reine en vuestro cuerpo mortal haciendo que os sometáis a sus deseos.

13No tengáis vuestros miembros a disposición del pecado como instrumentos de injusticia, sino poneos a disposición de Dios, como resucitados de la muerte, y vuestros miembros a disposición de Dios como instrumentos de justicia.

14El pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no vivís bajo la ley, sino bajo la gracia.

15Entonces, ¿qué? Como no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia, ¡a pecar! ¡De ningún modo!

16¿No sabéis que si os entregáis a obedecer como esclavos, sois esclavos de aquel a quien obedecéis? Si es al pecado, destinados a morir, si es a la obediencia, para ser inocentes.

17Erais esclavos del pecado; pero gracias a Dios os habéis sometido de corazón a la enseñanza que os han propuesto;

18y emancipados del pecado, sois siervos de la justicia.

19Por vuestra flaqueza os hablo en términos humanos. Como ofrecisteis vuestros miembros, como esclavos de la impureza y el libertinaje, para la iniquidad, ofreced lo mismo ahora vuestros miembros como esclavos de la justicia para que sean consagrados.

20Mientras erais esclavos del pecado, os emancipabais de la justicia.

21¿Y qué sacabais en limpio? Resultados que ahora os confunden, porque acaban en la muerte.

22Pero ahora, emancipados del pecado y esclavos de Dios, vuestro fruto es una consagración que desemboca en vida eterna.

23Pues el salario del pecado es la muerte; mientras el don de Dios, por Jesucristo Señor nuestro, es la vida eterna.

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