Proverbios 4
Biblia del Peregrino (1993) ›1Escuchad, hijos, la corrección paterna; atended, para aprender prudencia;
2os enseño una buena doctrina, no abandonéis mis instrucciones.
3Yo también fui hijo de mi padre, tierno y preferido de mi madre.
4Él me instruía así: Conserva mis palabras en la memoria, guarda mis preceptos y vivirás;
5adquiere sensatez, adquiere inteligencia, no la olvides, no te apartes de mis consejos;
6no la abandones, y te guardará; ámala, y te protegerá.
7El principio de la sensatez es: Adquiere sensatez, con todos tus haberes adquiere prudencia;
8estímala, y te hará noble; abrázala, y te hará rico;
9pondrá en tu cabeza una diadema hermosa, te ceñirá una corona esplendente.
10Escucha, hijo mío, recibe mis palabras, y se alargarán los años de tu vida:
11Te instruyo sobre el camino de la sensatez, te encamino por la senda recta.
12Al caminar no serán torpes tus pasos; al correr no tropezarás.
13Agárrate a la corrección, no la sueltes; consérvala, porque te va la vida.
14No entres por el sendero de los malvados, no pises el camino de los perversos;
15evítalo, no lo atravieses; apártate de él y sigue.
16No duermen si no cometen crímenes, pierden el sueño si no hunden a alguien,
17comen la maldad como pan y beben violencias como vino.
18La senda de los honrados brilla como la aurora, se va esclareciendo hasta pleno día;
19el camino de los malvados es tenebroso, no saben dónde tropezarán.
20Hijo mío, atiende a mis palabras, presta oído a mis consejos:
21que no se aparten de tus ojos, guárdalos dentro del corazón;
22pues son vida para el que los consigue, son salud para su carne.
23Por encima de todo guarda tu corazón, porque de él brota la vida.
24Aparta de ti la lengua tramposa y aleja de ti los labios falsos;
25que tus ojos miren de frente y tus pupilas se dirijan hacia adelante.
26Allana el sendero de tus pies, que todos tus caminos sean seguros,
27no te desvíes a derecha ni a izquierda, aparta tus pasos del mal.