Proverbios 16
Biblia del Peregrino (1993) ›1El hombre se prepara por dentro, el Señor le pone la respuesta en sus labios.
2A uno le parece limpia toda su conducta, pero es el Señor quien pesa las conciencias.
3Encomienda al Señor tus tareas, y te saldrán bien tus planes.
4El Señor da a cada obra su destino, también al malvado: el día funesto.
5El Señor aborrece al arrogante, tarde o temprano no quedará impune.
6Bondad y verdad reparan la culpa, el respeto del Señor aparta del mal.
7Cuando el Señor aprueba la conducta de un hombre lo reconcilia con sus enemigos.
8Más vale poco con justicia que muchas ganancias injustas.
9El hombre planea su camino, el Señor le dirige los pasos.
10Hay un oráculo en los labios del rey: su boca no yerra en la sentencia.
11Los platillos de la balanza son del Señor, todas las pesas son obra suya.
12El rey aborrece el obrar mal, porque su trono se afianza con la justicia.
13El rey aprueba unos labios sinceros y ama a quien habla rectamente.
14La ira del rey es heraldo de muerte, el hombre sensato logra aplacarla.
15El rostro sereno del rey trae vida, su favor es nube que trae lluvia.
16Mejor es comprar sabiduría que oro, más vale comprar prudencia que plata.
17Calzada llana es apartarse del mal; quien vigila su camino guarda su vida.
18Delante de la ruina va la soberbia, delante de la caída va la presunción.
19Más vale ser humilde con los pobres que repartir botín con los soberbios.
20Al que mide sus palabras le irá bien, dichoso el que confía en el Señor.
21El hombre juicioso tiene fama de prudente, hablar con dulzura aumenta la persuasión.
22Fuente de vida es la sabiduría para el que la posee, la necedad es castigo del necio.
23A mente sabia, boca discreta; sus labios aumentan la persuasión.
24Panal de miel son las palabras amables, dulzura en la garganta, salud de los huesos.
25Hay caminos que parecen derechos y van a parar a la muerte.
26El hambre del obrero trabaja por él, porque su boca lo estimula.
27Hombre depravado cava zanjas funestas y lleva en los labios fuego abrasador.
28El hombre tramposo provoca riñas, el que anda con cuentos se enajena del amigo.
29El hombre violento seduce a su prójimo y lo guía por mal camino.
30Quien guiña un ojo medita engaños, quién frunce los labios ya ha hecho el mal.
31Noble corona son las canas: se encuentran en el camino de la justicia.
32Más vale paciencia que valentía, y dominarse que conquistar una ciudad.
33Las suertes se agitan en el regazo, pero la sentencia viene del Señor.