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Números 16

Biblia del Peregrino (1993)

1Córaj, hijo de Yishar, hijo de Quehat, levita; Datán y Abirán, hijos de Eliab, y On, hijo de Pelet, rubenitas,

2se rebelaron contra Moisés, y con ellos doscientos cincuenta hombres, jefes de la asamblea, escogidos para su cargo y de buena reputación.

3Se amotinaron contra Moisés y Aarón, diciendo: Ya está bien. Toda la comunidad es sagrada y en medio de ella está el Señor, ¿por qué os ponéis encima de la asamblea del Señor?

4Moisés, al oírlo, se echó por tierra

5y dijo a Córaj y a sus secuaces: Mañana el Señor hará saber quién es el que le pertenece: al consagrado lo hará acercarse, al escogido lo hará acercarse.

6Haced, pues, lo siguiente: Córaj y todos sus secuaces, tomad los incensarios,

7poned en ellos fuego y echad incienso ante el Señor mañana. El hombre que el Señor escoja le está consagrado. Ya está bien, levitas.

8Moisés dijo a Córaj: Escuchadme, levitas:

9¿Todavía os parece poco? El Dios de Israel os ha separado de la asamblea de Israel para que estéis cerca de él, prestéis servicio en su santuario y estéis a disposición de la asamblea para servirle.

10A ti y a tus hermanos levitas os ha acercado. ¿Por qué reclamáis también el sacerdocio?

11Tú y tus secuaces os habéis rebelado contra el Señor, pues, ¿quién es Aarón para que protestéis contra él?

12Moisés mandó llamar a Datán y a Abirán, hijos de Eliab, los cuales dijeron: No acudimos.

13¿No te basta con habernos sacado de una tierra que mana leche y miel para darnos muerte en el desierto, para que encimas pretendas ser nuestro jefe?

14No nos has llevado a una tierra que mana leche y miel, ni nos has dado en heredad campos, ni viñas, ¿y quieres sacarle los ojos a esta gente? No acudimos.

15Moisés se encolerizó y dijo al Señor: No aceptes sus ofrendas. Ni un asno he recibido de ellos ni he hecho mal a ninguno.

16Después dijo a Córaj: Mañana, tú y tus secuaces os presentaréis al Señor, y también Aarón con ellos.

17Que cada uno tome su incensario, eche incienso y lo ofrezca al Señor. Cada uno de los doscientos cincuenta su incensario, y tú y Aarón el vuestro.

18Tomó, pues, cada uno su incensario, puso fuego, echó incienso y se colocaron a la entrada de la tienda del encuentro con Moisés y Aarón.

19También Córaj reunió a sus secuaces a la entrada de la tienda del encuentro. La Gloria del Señor se mostró a todos los reunidos,

20y el Señor dijo a Moisés y a Aarón:

21Apartaos de ese grupo, que los voy a consumir al instante.

22Ellos cayeron rostro a tierra y oraron: Dios, Dios de los espíritus de todos los vivientes, uno solo ha pecado, ¿y vas a irritarte contra todos?

23El Señor respondió a Moisés:

24Di a la gente que se aparte de las tiendas de Córaj, Datán y Abirán.

25Moisés se levantó y se dirigió a donde estaban Datán y Abirán, y le siguieron las autoridades de Israel,

26y dijo a la asamblea: Apartaos de las tiendas de estos hombres culpables y no toquéis nada de lo suyo para no comprometeros con sus pecados.

27Ellos se apartaron de las tiendas de Córaj, Datán y Abirán, mientras Datán y Abirán, con sus mujeres, hijos y niños, salieron a esperar a la entrada de sus tiendas.

28Dijo entonces Moisés: En esto conoceréis que es el Señor quien me ha enviado a actuar así y que no obro por cuenta propia.

29Si éstos mueren de muerte natural, según el destino de todos los hombres, es que el Señor no me ha enviado;

30pero si el Señor hace un milagro, si la tierra se abre y se los traga con los suyos, y bajan vivos al abismo, entonces sabréis que estos hombres han despreciado al Señor.

31Apenas había terminado de hablar, cuando el suelo se resquebrajó debajo de ellos,

32la tierra abrió la boca y se los tragó con todas sus familias, y también a la gente de Córaj con sus posesiones.

33Ellos con todos los suyos bajaron vivos al abismo; la tierra los cubrió y desaparecieron de la asamblea.

34Al ruido, todo Israel, que estaba alrededor, echó a correr, pensando que los tragaba la tierra.

35Y el Señor hizo estallar un fuego que consumió a los doscientos cincuenta hombres que habían llevado el incienso.

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