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Mateo 5

Biblia del Peregrino (1993)

1Al ver a la multitud, subió al monte. Se sentó y se le acercaron los discípulos.

2Tomó la palabra y los instruyó en estos términos:

3Dichosos los pobres de corazón, porque el reinado de Dios les pertenece.

4Dichosos los afligidos, porque serán consolados.

5Dichosos los desposeídos, porque heredarán la tierra.

6Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

7Dichosos los misericordiosos, porque serán tratados con misericordia.

8Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios.

9Dichosos los que trabajan por la paz, porque se llamarán hijos de Dios.

10Dichosos los perseguidos por causa del bien, porque el reinado de Dios les pertenece.

11Dichosos vosotros cuando os injurien, os persigan y os calumnien de todo por mi causa.

12Estad alegres y contentos pues vuestra paga en el cielo es abundante. De igual modo persiguieron a los profetas que os precedieron.

13Vosotros sois la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá su sabor? Sólo sirve para tirarla y que la pise la gente.

14Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad construida sobre un monte.

15No se enciende un candil para taparlo con un celemín, sino que se pone en el candelero para que alumbre a todos en la casa.

16Brille igualmente vuestra luz ante los hombres, de modo que al ver vuestras buenas obras, glorifiquen a vuestro Padre del cielo.

17No penséis que he venido a abolir la ley o los profetas. No vine para abolir, sino para cumplir.

18Os aseguro que mientras duren el cielo y la tierra, ni una letra, ni una coma de la ley dejará de realizarse.

19Por tanto, quien quebrante el más mínimo de estos preceptos y enseñe a otros a hacerlo será considerado el más pequeño en el reino de Dios. Pero quien lo cumpla y lo enseñe será considerado grande en el reino de Dios.

20Porque os digo que si vuestra justicia no supera a la de los letrados y fariseos, no entraréis en el reino de Dios.

21Habéis oído que se dijo a los antiguos: No matarás; el homicida responderá ante el tribunal.

22Pues yo os digo que todo el que se deje llevar por la cólera contra su hermano responderá ante el tribunal. Quien llame a su hermano inútil responderá ante el Consejo. Quien lo llame loco incurrirá en la pena del horno de fuego.

23Si mientras llevas tu ofrenda al altar te acuerdas de que tu hermano tiene queja de ti,

24deja la ofrenda delante del altar, ve primero a reconciliarte con tu hermano y después vuelve a llevar tu ofrenda.

25Con quien tienes pleito busca rápidamente un acuerdo, mientras vas de camino con él. Si no, te entregará al juez, el juez al alguacil y te meterán en la cárcel.

26Te aseguro que no saldrás hasta haber pagado el último céntimo.

27Habéis oído que se dijo: No cometerás adulterio.

28Pues yo os digo que quien mira a una mujer deseándola ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.

29Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo lejos de ti. Más te vale perder una parte de tu cuerpo que ser arrojado entero al infierno.

30Y si tu mano derecha te lleva a pecar, córtatela y tírala lejos de ti. Más te vale perder una parte de tu cuerpo que terminar entero en el horno.

31Se dijo: Quien repudie a su mujer que le dé acta de divorcio.

32Pues yo os digo que quien repudia a su mujer salvo en caso de concubinato la induce a adulterio, y quien se case con una divorciada comete adulterio.

33También habéis oído que se dijo a los antiguos: No perjurarás y cumplirás tus juramentos al Señor.

34Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es trono de Dios;

35ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la capital del Soberano;

36ni jures tampoco por tu cabeza, pues no puedes volver en blanco o negro uno solo de tus cabellos.

37Que vuestra palabra sea sí, sí; no, no. Lo que pase de ahí procede del Maligno.

38Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente.

39Pues yo os digo que no opongáis resistencia al que os hace el mal. Antes bien, si uno te da una bofetada en [tu mejilla derecha, ofrécele también la otra.

40Al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica déjale también el manto.

41Si uno te obliga a caminar mil pasos, haz con él dos mil.

42Da a quien te pide y al que te solicite dinero prestado no lo esquives.

43Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.

44Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos, rezad por los que os persiguen.

45Así seréis hijos de vuestro Padre del cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y hace llover sobre justos e injustos.

46Si amáis sólo a los que os aman, ¿qué premio merecéis? También hacen lo mismo los recaudadores.

47Si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? También hacen lo mismo los paganos.

48Sed, pues, perfectos como vuestro Padre del cielo es perfecto.

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