Mateo 3
Biblia del Peregrino (1993) ›1En aquel tiempo se presentó Juan el Bautista en el desierto de Judea,
2proclamando: Arrepentíos, que está cerca el reinado de Dios.
3Éste es a quien había anunciado el profeta Isaías, diciendo: Una voz clama en el desierto: Preparad el camino al Señor, allanad sus senderos.
4El tal Juan llevaba un vestido de pelos de camello, con un cinturón de cuero en la cintura y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.
5Acudían a él de Jerusalén, de toda Judea y de la comarca del Jordán,
6y se hacían bautizar en el río Jordán por él, confesando sus pecados.
7Al ver que muchos fariseos y saduceos acudían a que los bautizara les dijo: ¡Raza de víboras! ¿Quién os ha enseñado a escapar de la condena que se avecina?
8Dad frutos válidos de arrepentimiento
9y no os imaginéis que os basta decir: Nuestro padre es Abrahán; pues yo os digo que de estas piedras puede sacar Dios hijos para Abrahán.
10El hacha está ya aplicada a la cepa del árbol: árbol que no produzca frutos buenos será cortado y arrojado al fuego.
11Yo os bautizo con agua en señal de arrepentimiento; pero detrás de mí viene uno con más autoridad que yo, y yo no tengo derecho a llevarme sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.
12Ya empuña el bieldo para aventar su era: reunirá el trigo en el granero, y quemará la paja en un fuego que no se apaga.
13Entonces fue Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara.
14Juan se resistía diciendo: Soy yo quien necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?
15Jesús le respondió: Ahora haz lo que te digo pues de este modo conviene que realicemos la justicia plena. Ante esto Juan aceptó.
16Después de ser bautizado, Jesús salió del agua y en ese momento se abrió el cielo y vio al Espíritu de Dios que bajaba como una paloma y se posaba sobre él.
17Se escuchó una voz del cielo que decía: Éste es mi Hijo querido, mi predilecto.