Mateo 25
Biblia del Peregrino (1993) ›1Entonces el reinado de Dios será como diez muchachas que salieron con sus candiles a recibir al novio.
2Cinco eran necias y cinco prudentes.
3Las necias tomaron sus candiles pero no llevaron aceite.
4Las prudentes llevaban frascos de aceite con sus candiles.
5Como el novio tardaba, les entró el sueño y se durmieron.
6A media noche se oyó un clamor: ¡Aquí está el novio, salid a recibirlo!
7Todas las muchachas se despertaron y se pusieron a preparar sus candiles.
8Las necias pidieron a las prudentes: Dadnos algo de vuestro aceite porque se nos apagan los candiles.
9Contestaron las prudentes: A ver si no basta para todas; es mejor que vayáis a comprarlo a la tienda.
10Mientras iban a comprarlo, llegó el novio. Las que estaban preparadas entraron con él en la sala de bodas y la puerta se cerró.
11Más tarde llegaron las otras muchachas diciendo: Señor, Señor, ábrenos.
12Él respondió: Os aseguro que no os conozco.
13Por tanto, vigilad, porque no conocéis ni el día ni la hora.
14Es como un hombre que partía al extranjero; antes llamó a sus criados y les encomendó sus posesiones.
15A uno le dio cinco bolsas de oro, a otro dos, a otro una; a cada uno según su capacidad. Y se marchó.
16Inmediatamente el que había recibido cinco bolsas de oro negoció con ellas y ganó otras cinco.
17Lo mismo el que había recibido dos bolsas de oro, ganó otras dos.
18El que había recibido una bolsa de oro fue, hizo un hoyo en tierra y escondió el dinero de su amo.
19Pasado mucho tiempo se presentó el amo de aquellos criados para pedirles cuentas.
20Se acercó el que había recibido cinco bolsas de oro y le presentó otras cinco diciendo: Señor, me diste cinco bolsas de oro; mira, he ganado otras cinco.
21Su amo le dijo: Muy bien, siervo honrado y cumplidor; has sido fiel en lo poco, te pongo al frente de lo importante. Entra en la fiesta de tu amo.
22Se acercó el que había recibido dos bolsas de oro y dijo: Señor, me diste dos bolsas de oro; mira, he ganado otras dos.
23Su amo le dijo: Muy bien, siervo honrado y cumplidor; has sido fiel en lo poco, te pondré al frente de lo importante. Entra en la fiesta de tu amo.
24Se acercó también el que había recibido una bolsa de oro y dijo: Señor, sabía que eres exigente, que cosechas donde no has sembrado y reúnes donde no has esparcido.
25Como tenía miedo, enterré tu bolsa de oro; aquí tienes lo tuyo.
26Su amo le respondió: Siervo indigno y holgazán, puesto que sabías que cosecho donde no sembré y reúno donde no esparcí,
27tenías que haber depositado el dinero en un banco para que, al venir yo, lo retirase con los intereses.
28Quitadle la bolsa de oro y dádsela al que tiene diez.
29Pues al que tiene se le dará y le sobrará, y al que no tiene se le quitará aun lo que tiene.
30Al criado inútil expulsadlo a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.
31Cuando el Hijo del Hombre llegue con majestad, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria
32y ante él comparecerán todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras.
33Colocará a las ovejas a su derecha y a las cabras a su izquierda.
34Entonces el rey dirá a los de la derecha: Venid, benditos de mi Padre, a heredar el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.
35Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, era inmigrante y me acogisteis,
36estaba desnudo y me vestisteis, estaba enfermo y me visitasteis, estaba encarcelado y vinisteis a verme.
37Los justos le responderán: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, sediento y te dimos de beber,
38inmigrante y te recibimos, desnudo y te vestimos?
39¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y fuimos a visitarte?
40El rey les contestará: Os aseguro que lo que hayáis hecho a uno solo de estos mis hermanos menores, a mí me lo hicisteis.
41Después dirá a los de su izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles.
42Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber,
43era inmigrante y no me acogisteis, estaba desnudo y no me vestisteis, estaba enfermo y encarcelado y no me visitasteis.
44Ellos replicarán: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, inmigrante o desnudo, enfermo o encarcelado y no te socorrimos?
45Él responderá: Os aseguro que lo que no hicisteis a uno de estos más pequeños no me lo hicisteis a mí.
46Éstos irán al castigo perpetuo y los justos a la vida eterna.