Jueces 8
Biblia del Peregrino (1993) ›1Pero los efraimitas se le quejaron: ¿Qué es lo que has hecho no llamándonos cuando salías a luchar contra Madián? Y se lo reprocharon duramente.
2Él les respondió: ¿Qué supone mi hazaña comparada con la vuestra? Vale más el rebusco de Efraín que toda la vendimia de Abiezer.
3A vosotros os ha entregado el Señor los jefes de Madián, Oreb y Zeeb. ¿Qué he podido yo hacer al lado de esto? Con esta respuesta se calmó la cólera de los efraimitas contra Gedeón.
4Gedeón llegó al Jordán y lo cruzó con sus trescientos hombres, agotados y hambrientos.
5Y dijo a los vecinos de Sucot: Haced el favor de darme unas cuantas hogazas de pan para la tropa que marcha conmigo, porque vienen agotados, y voy persiguiendo a Zébaj y a Salmuná, reyes madianitas.
6Las autoridades de Sucot le respondieron: ¿Qué, tienes ya en el puño a Zébaj y a Salmuná para que demos de comer a tus soldados?
7Gedeón contestó: Cuando el Señor me entregue a Zébaj y a Salmuná cautivos, os trillaré las carnes con espinas y cardos del páramo.
8Desde allí subió a Penuel, y les pidió el mismo favor; pero los de Penuel le respondieron lo mismo que los de Sucot.
9Y también contestó a los de Penuel: Cuando vuelva victorioso, derribaré esa torre.
10Zébaj y Salmuná estaban en Carcor con sus tropas, unos quince mil hombres. Era todo lo que quedaba de los soldados armados de espada de los orientales, pues las bajas habían sido ciento veinte mil.
11Gedeón subió por la ruta de los beduinos, al este de Nóbaj y Yogbohá, y atacó al enemigo cuando menos lo esperaban,
12Zébaj y Salmuná lograron huir, pero Gedeón los persiguió y capturó a los dos reyes madianitas, Zébaj y Salmuná. El resto del ejército huyó a la desbandada.
13Gedeón, hijo de Joás, volvió de la batalla por la Maale de Jeres.
14Echó mano a un muchacho de Sucot, lo sometió a interrogatorio y el muchacho le dio una lista de las autoridades y concejales de Sucot, setenta y siete personas.
15Entonces Gedeón fue a los vecinos de Sucot y les dijo: Aquí tenéis a Zébaj y a Salmuná, por los que os burlasteis de mí, diciendo: ¿Qué, ya tienes en el puño a Zébaj y a Salmuná para que demos de comer a tus soldados, que vienen agotados?
16Agarró a los concejales de la ciudad y los desolló con espinas y cardos del páramo.
17Derribó también la torre de Penuel y mató a la población.
18Luego preguntó a Zébaj y a Salmuná: ¿Cómo eran los hombres que matasteis en el Tabor? Ellos respondieron: Parecidos a ti. Tenían aspecto de príncipes.
19Gedeón exclamó: ¡Mis hermanos maternos! ¡Vive Dios, que si los hubierais dejado vivos, yo no os mataría ahora!
20Y ordenó a Yéter, su primogénito: Anda, mátalos. Pero el muchacho no desenvainó la espada, porque tenía miedo; era todavía un muchacho.
21Entonces Zébaj y Salmuná le pidieron: Anda, mátanos tú, que tú eres un valiente. Gedeón fue y degolló a Zébaj y a Salmuná. Luego recogió las lunetas de sus camellos.
22Los israelitas dijeron a Gedeón: Tú serás nuestro jefe, y después tu hijo y tu nieto, porque nos has salvado de los madianitas.
23Gedeón les respondió: Ni yo ni mi hijo seremos vuestro jefe. Vuestro jefe será el Señor.
24Y añadió: Os voy a pedir una cosa: dadme cada uno un anillo de vuestra porción del botín los vencidos llevaban anillos de oro porque eran ismaelitas.
25Contestaron: Con mucho gusto. Él extendió su manto, y cada uno fue echando un anillo de su porción en el botín.
26El peso de los anillos de oro que pidió Gedeón fue diecinueve kilos de oro, sin contar las lunetas, pendientes y los vestidos de púrpura que llevaban los reyes madianitas, más los collares de los camellos.
27Con todo ello hizo Gedeón un efod, que colocó en la ciudad de Ofrá. Con él se prostituyó todo Israel: fue la tentación de Gedeón y su familia.
28Madián quedó sometido a los israelitas y ya no levantó cabeza. Con eso el país estuvo en paz cuarenta años, mientras vivió Gedeón.
29Yerubaal, hijo de Joás, se fue a vivir a su casa.
30Gedeón tuvo setenta hijos, ya que tenía muchas mujeres.
31Una concubina que tenía en Siquén también le dio un hijo, al que puso por nombre Abimelec.
32Gedeón, hijo de Joás, murió en buena vejez, y lo enterraron en la sepultura de su padre Joás, en Ofrá de Abi-Ezer.
33Pero en cuanto murió, otra vez los israelitas se prostituyeron con los ídolos, eligiendo como dios suyo a Baal-Berit,
34sin acordarse del Señor, su Dios, que los había librado del poder de todos los enemigos de alrededor.
35Y no se mostraron agradecidos a la familia de Yerubaal-Gedeón, como merecía por todo lo que hizo por Israel.