Jueces 4
Biblia del Peregrino (1993) ›1Después de que murió Ehud, los israelitas volvieron a hacer lo que el Señor reprueba,
2y el Señor los vendió a Yabín, rey cananeo que reinaba en Jasor; el general de su ejército era Sísara, con residencia en Jaróset-Goyim.
3Los israelitas gritaron al Señor, porque Sísara tenía novecientos carros de hierro y llevaba ya veinte años tiranizándolos.
4Débora, profetisa, casada con Lapidot, gobernaba por entonces a Israel.
5Tenía su tribunal bajo la Palmera de Débora, entre Ramá y Betel, en la serranía de Efraín, y los israelitas acudían a ella para que decidiera sus asuntos.
6Débora mandó llamar a Barac, hijo de Abinoán, de Cades de Neftalí, y le dijo: Por orden del Señor, Dios de Israel, ve a alistar gente y reúne en el Tabor diez mil hombres de Neftalí y Zabulón;
7que a Sísara, general del ejército de Yabín, yo te lo llevaré junto al torrente Quisón, con sus carros y sus tropas, y te lo entregaré.
8Barac replicó: Si vienes conmigo, voy; si no vienes conmigo, no voy.
9Débora contestó: Bien. Iré contigo, pero no será tuya la gloria de esta campaña que vas a emprender, porque el Señor pondrá a Sísara en manos de una mujer. Luego se puso en camino para reunirse con Barac, en Cades.
10Barac movilizó en Cades a Zabulón y Neftalí; diez mil hombres lo siguieron, y también Débora subió con él.
11Jéber, el quenita, se había separado de su tribu, de los descendientes de Jobab, suegro de Moisés, y había acampado junto a la Encina de Sananín, cerca de Cades.
12En cuanto avisaron a Sísara de que Barac, hijo de Abinoán, había subido al Tabor,
13movilizó sus carros novecientos carros de hierro y toda su infantería, y avanzó desde Jaróset hasta el torrente Quisón.
14Débora dijo a Barac: ¡Vamos! Que hoy mismo pone el Señor a Sísara en tus manos. ¡El Señor marcha delante de ti! Barac bajó del Tabor, y tras él sus diez mil hombres.
15Y el Señor desbarató a Sísara, a todos sus carros y todo su ejército ante Barac, tanto que Sísara tuvo que saltar de su carro de guerra y huir a pie.
16Barac fue persiguiendo al ejército y los carros hasta Jaróset-Goyim. Todo el ejército de Sísara cayó a filo de espada, no quedó ni uno.
17Mientras tanto, Sísara había huido a pie hacia la tienda de Yael, esposa de Jéber, el quenita, porque había buenas relaciones entre Yabín, rey de Jasor, y la familia de Jéber, el quenita.
18Yael salió a su encuentro y lo invitó: Pasa, señor; pasa, no temas. Sísara pasó a la tienda, y Yael lo tapó con una manta.
19Sísara le pidió: Por favor, dame un poco de agua, que me muero de sed. Ella abrió el odre de la leche, le dio de beber y lo tapó.
20Sísara le dijo: Ponte a la entrada de la tienda, y si viene alguno y te pregunta si hay alguien, le respondes que no.
21Pero Yael, esposa de Jéber, agarró un clavo de la tienda, tomó un martillo en la mano, se le acercó de puntillas y le hundió el clavo en la sien, atravesándolo hasta la tierra. Sísara, que dormía rendido, murió.
22Barac, por su parte, iba en persecución de Sísara. Yael le salió al encuentro y le dijo: Ven, te voy a enseñar al hombre que buscas. Barac entró en la tienda: Sísara yacía cadáver, con el clavo en la sien.
23Dios derrotó aquel día a Yabín, rey cananeo, ante los israelitas.
24Y éstos se fueron haciendo cada vez más fuertes frente a Yabín, rey cananeo, hasta que lograron aniquilarlo.