Jueces 10
Biblia del Peregrino (1993) ›1A Abimelec le sucedió como salvador de Israel Tolá, hijo de Fuá, de Dodó, de la tribu de Isacar. Vivía en Samir, en la serranía de Efraín.
2Gobernó Israel veintitrés años. Murió y lo enterraron en Samir.
3Le sucedió Yaír, el galadita, que gobernó a Israel veintidós años.
4Tuvo treinta hijos, que montaban en treinta asnos y eran señores de treinta villas, llamadas hasta hoy Villas de Yaír, en Galaad.
5Yaír murió y lo enterraron en Camón.
6Los israelitas volvieron a hacer lo que el Señor reprueba: dieron culto a Baal y Astarté, a los dioses de Siria, a los dioses de Fenicia, a los dioses de Moab, a los dioses de los amonitas, a los dioses de los filisteos. Abandonaron al Señor, no le dieron culto.
7Entonces el Señor se encolerizó contra Israel y lo vendió a los filisteos y a los amonitas,
8que a partir de entonces oprimieron cruelmente durante dieciocho años a los israelitas de Transjordania, enclave de Galaad en territorio amorreo.
9Los amonitas pasaron el Jordán con intención de luchar también contra Judá, Benjamín y la tribu de Efraín; así que Israel llegó a una situación desesperada.
10Entonces los israelitas gritaron al Señor: ¡Hemos pecado contra ti! Hemos abandonado al Señor, nuestro Dios, para dar culto a los baales.
11El Señor les respondió: Os he librado de los egipcios, de los amorreos, de los amonitas y de los filisteos.
12Los fenicios, amalecitas y madianitas eran vuestros tiranos. Me gritasteis, y yo os salvé.
13Pero me habéis abandonado, habéis dado culto a otros dioses. Por eso no volveré a salvaros.
14Id a invocar a los dioses que vosotros se han elegido. ¡Que ellos os salven en la hora del peligro!
15Los israelitas insistieron: ¡Hemos pecado! Haz de nosotros lo que te parezca bien, pero líbranos hoy.
16Entonces quitaron de en medio los dioses extranjeros y dieron culto al Señor, que cesó en su cólera ante los sufrimientos de Israel.
17Los amonitas, movilizados, acamparon en Galaad. Los israelitas se movilizaron también y acamparon en Mispá.
18La gente los jefes de Galaad decía: El que empiece la guerra contra los amonitas será el caudillo de los que vivimos en Galaad.