Judit 10
Biblia del Peregrino (1993) ›1Cuando Judit terminó de suplicar al Dios de Israel, cuando acabó sus rezos,
2se puso de pie, llamó al ama de llaves y bajó a la casa, en la que pasaba los sábados y días de fiesta;
3se despojó del sayal, se quitó el vestido de luto, se bañó, se ungió con un perfume intenso, se peinó, se puso una diadema y se vistió la ropa de fiesta que se ponía en vida de su marido, Manasés;
4se calzó las sandalias, se puso los collares, los brazaletes, los anillos, los pendientes y todas sus joyas. Quedó bellísima, capaz de seducir a los hombres que la viesen.
5Luego entregó a su ama de llaves un odre de vino y una aceitera; llenó las alforjas con galletas, un pan de frutas secas y panes puros; empaquetó las provisiones y se las dio al ama.
6Cuando salían hacia la puerta de Betulia encontraron allí a Ozías, de pie, y a los ancianos de la ciudad Cabris y Carmis.
7Al verla con aquel semblante transformado, y con otros vestidos, se quedaron pasmados ante tanta belleza, y le dijeron:
8¡Que el Dios de nuestros padres te favorezca y te permita realizar tus planes para gloria de los israelitas y exaltación de Jerusalén!
9Ella adoró a Dios, y les dijo: Ordenad que me abran las puertas de la ciudad para ir a cumplir vuestros deseos. Ellos ordenaron a los soldados que le abrieran, como pedía.
10Así lo hicieron. Judit salió con su criada. Los hombres de la ciudad la siguieron con la vista mientras bajaba el monte, hasta que cruzó el valle y desapareció.
11Cuando caminaban derecho por el valle les salió al encuentro una avanzada asiria,
12que las detuvieron diciendo: ¿De qué nación eres, de dónde vienes y adónde vas? Judit respondió: Soy hebrea, y huyo de mi gente porque les falta poco para caer en vuestras manos.
13Quisiera presentarme a Holofernes, el comandante en jefe de su ejército, para darle informaciones auténticas; le enseñaré el camino por donde puede pasar y conquistar toda la sierra sin que caiga uno solo de sus hombres.
14Mientras la escuchaban, admiraban aquel rostro, que les parecía un prodigio de belleza, y le dijeron:
15Has salvado la vida apresurándote a bajar para presentarte a nuestro jefe. Ve ahora a su tienda; te escoltarán hasta allá algunos de los nuestros.
16Y cuando estés ante él, no tengas miedo; dile lo que nos has dicho, y te tratará bien.
17Eligieron a cien hombres, que escoltaron a Judit y su ama de llaves hasta la tienda de Holofernes.
18Al correrse por las tiendas la noticia de su llegada, se armó una agitación general en todo el campamento. Y como Judit estaba fuera de la tienda de Holofernes mientras la anunciaban, los soldados la rodearon
19admirando su hermosura, y por ella, también a los israelitas. Y comentaban: No podemos menospreciar a una nación que tiene mujeres tan bellas. No hay que dejarles ni un solo hombre; los que quedasen serían capaces de engañar a todo el mundo.
20Los guardaespaldas de Holofernes y los oficiales salieron e introdujeron a Judit en la tienda.
21Holofernes estaba reposando en su lecho, bajo un dosel de púrpura y oro, recamado con esmeraldas y piedras preciosas.
22Cuando le dijeron que estaba Judit, salió a la antecámara, precedido de portadores de lámparas de plata.
23Cuando Judit estuvo frente a Holofernes y sus oficiales, todos quedaron pasmados ante aquel rostro tan hermoso. Ella se postró ante él, rostro en tierra; pero los esclavos la levantaron.