Biblia
Entrar Crear cuenta

Esquema de color

Tamaño de letra

Juan 20

Biblia del Peregrino (1993)

1El primer día de la semana, muy temprano, todavía a oscuras, va María Magdalena al sepulcro y observa que la piedra está retirada del sepulcro.

2Entonces corre adonde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, el predilecto de Jesús, y les dice: Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.

3Salió Pedro con el otro discípulo y se dirigieron al sepulcro.

4Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro.

5Inclinándose vio los lienzos en el suelo, pero no entró.

6Después llegó Simón Pedro, detrás de él y entró en el sepulcro. Observó los lienzos en el suelo

7y el sudario que le había envuelto la cabeza no en el suelo con los lienzos, sino enrollado en lugar aparte.

8Entonces entró el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

9Hasta entonces no habían entendido las Escrituras, que había de resucitar de la muerte.

10Los discípulos se volvieron a casa.

11María estaba frente al sepulcro, afuera, llorando. Llorosa se inclinó hacia el sepulcro

12y ve dos ángeles vestidos de blanco, sentados: uno a la cabecera y otro a los pies de donde había estado el cadáver de Jesús.

13Le dicen: Mujer, ¿por qué lloras? Responde: Porque se han llevado a mi señor y no sé dónde lo han puesto.

14Al decir esto, se dio media vuelta y ve a Jesús de pie; pero no lo reconoció.

15Jesús le dice: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, tomándolo por el hortelano, le dice: Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo.

16Jesús le dice: ¡María! Ella se vuelve y le dice en hebreo: Rabbuni --que significa maestro--.

17Le dice Jesús: Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios.

18María Magdalena fue a anunciar a los discípulos: He visto al Señor y me ha dicho esto.

19Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos con las puertas bien cerradas, por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se colocó en medio y les dice: Paz con vosotros.

20Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron al ver al Señor.

21Jesús repitió: Paz con vosotros. Como el Padre me envió, así yo os envío a vosotros.

22Dicho esto, sopló sobre ellos y añadió: Recibid el Espíritu Santo.

23A quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los mantengáis les quedan mantenidos.

24Tomás, que significa Mellizo, uno de los Doce, no estaba con ellos cuando vino Jesús.

25Los otros discípulos le decían: Hemos visto al Señor. Él replicó: Si no veo en sus manos la marca de los clavos y no meto el dedo por el agujero, si no meto la mano por su costado, no creeré.

26A los ocho días estaban de nuevo dentro los discípulos y Tomás con ellos. Vino Jesús a puertas cerradas, se colocó en medio y les dijo: Paz con vosotros.

27Después dice a Tomás: Mete aquí el dedo y mira mis manos; trae la mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo, antes cree.

28Le contestó Tomás: Señor mío y Dios mío.

29Le dice Jesús: Porque me has visto, has creído; dichosos los que crean sin haber visto.

30Otras muchas señales hizo Jesús en presencia de sus discípulos que no están consignadas en este libro.

31Éstas quedan escritas para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida por medio de él.

WhatsApp